Un pueblo frente al mar

Marina Casa de Campo

El desarrollo de la industria turística ocurrido en las últimas décadas en la República Dominicana ha estado estrechamente relacionado con la construcción de grandes complejos hoteleros en diferentes zonas del país. En los últimos años, nuevas tipologías arquitectónicas para el turismo y el descanso han comenzado a trazar pautas para futuros desarrollos, ampliando y diversificando este mercado. Entre este tipo de instalaciones destaca la Marina Casa de Campo, inaugurada recientemente.

La marina está localizada en la parte suroeste de la República Dominicana, cerca de La Romana, en la desembocadura del río Chavón. Aprovecha una situación geográfica privilegiada gracias a la cercanía de la isla con la Florida y con otras islas del norte, como las Bahamas. El desarrollo del proyecto estuvo a cargo del arquitecto italiano Gianfranco Fini, profesional con amplia experiencia en este tipo de instalaciones.

Según refiere el arquitecto Fini al narrar la historia del proyecto, uno de los elementos que causaba mayor sorpresa era la inexistencia —en contraste con otras islas caribeñas— de una instalación de esta naturaleza en un país con una extensa costa, un mar de gran belleza y una ubicación estratégica dentro de un tráfico náutico importante.

El desarrollo de la náutica parte de dos supuestos fundamentales: primero, la existencia de marinas —no es que no existan marinas porque no hay barcos, sino que no hay barcos porque no existen marinas—; y segundo, que la situación de navegación sea relativamente libre. Durante años, la existencia de una legislación de navegación muy restrictiva, en gran medida vinculada al control del tráfico de drogas, resultó perjudicial para el desarrollo de esta actividad.

La Marina forma parte del complejo turístico Casa de Campo, considerado por muchos como el resort más completo del Caribe, un proyecto que integra villas, habitaciones hoteleras, una amplia oferta deportiva y múltiples actividades recreativas. En este sentido, se trata de una marina muy particular, incluso anómala, debido a su carácter privado y de acceso restringido.

Sin embargo, Marina Casa de Campo presenta elementos distintivos importantes, especialmente en lo relativo a su oferta de servicios. A diferencia de muchas marinas del Caribe, que ofrecen apoyos parciales, este proyecto se acerca más al modelo mediterráneo, donde las marinas surgieron como una extensión natural de antiguos pueblos de pescadores. El resultado es una marina viva, con espacios atractivos y llenos de actividad.

El concepto fundamental del proyecto fue el de crear un pequeño poblado con su marina. El conjunto ocupa un área aproximada de 80,000 m² e incluye el puerto propiamente dicho, con capacidad para más de 200 embarcaciones, una plaza frente al mar con usos comerciales y residenciales, una calle comercial interna, una segunda zona residencial organizada alrededor de una amplia ensenada con apartamentos de dos niveles dotados de muelle privado, y villas con acceso a una dársena interna.

El elemento más importante de la marina es el muelle, con capacidad para unos 250 barcos, con esloras entre 30 y 50 pies. Su característica principal es la amplia oferta de servicios a las embarcaciones. Los muelles son de concreto con pasarelas de madera, equipados con agua y electricidad. Dentro del conjunto destaca, por su mayor escala, la edificación del Yacht Club, que concentra espacios de estar, bar y una terraza frente al océano.

En la planificación del proyecto se evitó la clasificación común de los desarrollos organizados en lotes con frente de playa, donde se establecen jerarquías visuales y económicas según la cercanía al mar. En su lugar, se creó una variedad de ambientes con condiciones diferenciadas dentro del conjunto, lo que aporta un interesante componente social y permite al usuario elegir según su estilo de vida: la actividad y el ruido de la plaza, la interacción desde un balcón en la calle comercial, la privacidad de áreas más tranquilas o la comodidad de un muelle propio.

El área comercial de la Calle Barlovento incluye servicios bancarios, oficinas de renta de vehículos y venta de botes, supermercados, farmacias, así como tiendas de decoración, artesanía, galerías de arte, moda, joyerías, salón de belleza, spa, cigarros, vinos y prensa internacional. En la Plaza Porto Fino, numerosos restaurantes, cafés, bares y heladerías extienden su actividad hacia el centro del espacio público, cuyo pavimento incorpora el diseño de la rosa náutica.

La Calle Barlovento cuenta además con apartamentos de dos niveles en sus plantas superiores, cada uno con variaciones en los detalles de fachada, generando un conjunto arquitectónico armónico y de carácter romántico. La arquitectura del proyecto hace referencia formal a la ciudad colonial de Santo Domingo y al colorido de las ciudades caribeñas. Un concepto clave fue evitar la monotonía derivada de la repetición de elementos.

Cada vivienda alrededor de la ensenada y de la dársena interna posee su propio muelle, con una altura de 2.30 m sobre el nivel del mar, permitiendo absorber variaciones del nivel del agua en situaciones extremas como huracanes. Para la construcción fue necesario remover el fondo original compuesto de limo y gravilla hasta alcanzar la arena, rellenando posteriormente con piedra caliza.

Las tipologías habitacionales incluyen 87 apartamentos de dos niveles, con superficies entre 150 y 220 m², que disponen de sala, comedor, terraza, medio baño, cocina y área de lavado en el primer nivel, y dos o tres dormitorios con baño en el segundo. Las villas, en menor número —15 en total—, cuentan con superficies mayores y una relación más directa con el paisaje.

Desde el punto de vista arquitectónico, la experiencia del autor en la creación de escenografías influyó en la prioridad otorgada a los aspectos perceptivos del recorrido. Ninguna villa ni apartamento es igual a otro: balcones, rejas, proporciones de vanos, alturas de techos, colores y ritmos compositivos se superponen generando un conjunto rico, variado y de gran calidad espacial.

La Marina de Casa de Campo está completamente equipada con instalaciones para abastecimiento de combustible, muelles con agua y electricidad, servicios de pesca, oficinas de renta de vehículos y embarcaciones, baños públicos, internet y telefonía. La Capitanía de Puerto garantiza la asistencia, el confort y la seguridad de los usuarios.

La ubicación en la desembocadura del río Chavón presentó retos técnicos relacionados con el arrastre de sedimentos. Para minimizar este impacto se diseñó un rompeolas que se extiende más allá de la punta adyacente, reduciendo significativamente la acumulación de material en el fondo.

Marina Casa de Campo constituye un ejemplo destacado de cómo una infraestructura náutica puede convertirse en un verdadero fragmento urbano, combinando arquitectura, paisaje, actividad comercial y vida social en un entorno de alta calidad espacial y ambiental.


Equipo profesional

Estudio Fini
Fundado en Roma en 1976 por el arquitecto Gianfranco Fini, el estudio ha desarrollado proyectos en arquitectura civil e industrial, diseño paisajístico, interiores, escenografías teatrales, diseño industrial y planificación urbana, con especial atención a complejos turísticos y marinas.
www.studiofini.it

Proyecto: Marina Casa de Campo – La Romana

Equipo profesional:

  • Studio Fini
    • Arquitecto responsable: Gianfranco Fini
    • Arquitectos asociados: Nicola Fini, Simonetta Cappa
    • Arquitectos asistentes: Danilo Rodio, Alessia Peghini, Miguel Ángel Jiménez
  • Planta arquitectónica
  • Planta arquitectónica Villas
  • Planos de primer y segundo nivel en la ensenada
  • Apartamentos en ensenada
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