Jumbo Luperón

La sensibilidad urbana y espacial de los proyectistas de esta obra convierte una tipología comercial de gran formato en un ente arquitectónico interesante, de gran elegancia y riqueza formal, que establece un diálogo amable con la calle al aportar espacios públicos de alta calidad.

Jumbo Luperón se ubica en un lote de esquina de gran tamaño, justo sobre la intersección de las avenidas Luperón y Gustavo Mejía Ricart. Esta tienda es la primera etapa de un proyecto general que busca convertir el centro de distribución CCN en un gran centro comercial. El plan maestro del terreno completo fue elaborado por el arquitecto argentino Aldo Volpe, mientras que para el diseño específico de la edificación se llevó a cabo una colaboración con Jael García, quien además se encargó de la coordinación general en el país.

Desde un principio se estableció que el método constructivo a utilizar iba a ser el sistema prefabricado tilt-up. Esto estableció ciertas ventajas para el diseño, entre otras, la libertad de manejo espacial gracias a los grandes vanos que permite crear este tipo de sistema.

El programa arquitectónico planteaba un hipermercado, un patio de comidas, un área de juegos temáticos infantiles, varios locales comerciales, además de áreas de servicio y almacenamiento propias de un establecimiento de este tipo.

Uno de los aspectos más interesantes de la propuesta es su inserción en el entorno urbano. Regularmente, esta tipología es muy agresiva con respecto a su entorno, sobre todo por su tamaño y escala. Al soterrar los estacionamientos y no tener que destinar ningún espacio para estos fines en su periferia, se libera espacio peatonal en ambas aceras. Asimismo, al no utilizar verjas, el retiro requerido por la municipalidad se convierte en un amplio espacio público, de aproximadamente once metros, cuando anteriormente era de apenas dos.

Además, se destaca una inversión económica importante en el equipamiento de este espacio, gracias a que los propietarios son conscientes de que los edificios de sensibilidad urbana ofrecen un valor agregado a su negocio, permitiendo accesibilidad y calidad espacial no solo al usuario vehicular, sino también al peatón.

La plaza circular frontal sobre la avenida Luperón es el espacio público más importante que se desarrolla sobre la esquina noroeste y sirve de transición entre la calle y la edificación. Resalta en esta vista un volumen curvo acristalado de gran altura, coronado por un vuelo metálico. Sobre este último, un volumen rojo, a modo de pórtico, con el logo de la tienda y realizado con paneles de aluminio, sobresale definiendo la entrada del edificio.

La textura de porcelanato tornasol da profundidad a la fachada y contrasta con el vidrio. La vegetación, compuesta de bambú, aporta verdor y calidez al conjunto. En el extremo sur se localiza un área de mesas con paraguas rojos que, además de ofrecer sombra, ayuda a reafirmar la identidad corporativa del edificio. Las luminarias utilizadas para el alumbrado público cuentan con lámparas a dos alturas para ofrecer iluminación tanto a nivel peatonal como de la calle. En los costados, el equipamiento urbano de esta calzada se completa con bancos y balizas.

Hacia la calle Gustavo Mejía Ricart, la fachada es menos rica, pero presenta una serie de huecos cuadrados con persianas en su parte superior. Aunque los accesos vehiculares se ubican en este costado, se mantiene la continuidad de la acera y se minimiza su impacto al disponer las rampas de acceso de forma paralela a la calle. La franja verde, compuesta primero por helechos bajos y luego por bambúes, ayuda a dar mayor calidez a este espacio lateral.

Una hilera de palmas canas se intercala con los postes de las luminarias y, en el pavimento, se utiliza una combinación de vibrazo —compuesto de agregados de mármol, granito o basalto aglomerados con cemento blanco coloreado— en una retícula de dos tonos, grises y crema, produciendo un espacio de alta calidad urbana. La acera se plantea en dos niveles: uno al mismo nivel de la calle y otro al nivel del interior del establecimiento.

En esta fachada también se puede observar una serie de columnas con un vuelo metálico que logra un rejuego volumétrico interesante, fracciona la edificación, rompe la horizontalidad de este alzado y ofrece movimiento a la composición general. Asimismo, se notan algunos ventanales de gran altura en la parte superior del edificio, los cuales permiten la entrada de luz natural e integran la actividad del interior con la calle.

Un poco antes de llegar a la esquina este se encuentra la entrada secundaria. Aquí se presentan unos recuadros con persianas y una plataforma donde se desarrolla otra área de asientos en el exterior, separada de la calzada inferior por una pantalla de vidrio. Otro portal rojo con el logo de la empresa indica nuevamente la entrada, esta vez enfatizada por un vuelo metálico.

En la esquina que da hacia el este, en su parte superior, se presenta una saliente de metal que cuenta con publicidad, mientras que en la parte inferior aparece nuevamente el porcelanato tornasol. El verde, compuesto de bambú, se utiliza para aminorar la rigidez de los materiales. Un elemento vertical con el logo del establecimiento sirve de hito urbano.

En el acceso principal de la avenida Luperón nos recibe un espacio circular de altura considerable, donde se encuentra el patio de comidas; entretanto, en el segundo nivel se desarrolla el área de juegos infantiles. La parte superior de todo este espacio está dominada por el vidrio, que proporciona abundante luz natural. En el nivel del suelo se observa una abertura circular que comunica con el piso soterrado del estacionamiento; este espacio se aprovecha para ubicar locales comerciales, ocupados en su totalidad por instituciones bancarias.

En el cielo raso de este espacio se trabaja con círculos de varios colores y planos, buscando dar movimiento y vida a este elemento de gran tamaño. Se procura también aportar ligereza al despegar los bordes de las paredes contiguas y hacerlos “flotar”. El área de tienda se conecta a través de un amplio pasillo con locales comerciales a ambos lados.

La tienda se desarrolla en un área generosa con varios departamentos, bajo un esquema de planta libre dividido por los exhibidores. En el lateral se localiza la zona de cajas, que crea un corredor que conecta las entradas. Este corredor, en su otro lado, posee más locales comerciales y zonas de servicio al cliente. La parte superior de estos locales cuenta con ventanales que permiten la entrada de abundante luz natural o, en otros casos, con áreas de mesas.

Jumbo Luperón es una muestra de que las tiendas comerciales de gran tamaño no tienen que ser moles avasalladoras de construcción rodeadas de estacionamientos; pueden ser espacios comerciales que permitan vivir una rica experiencia espacial y que, al tiempo que cumplen con las fuertes necesidades programáticas y de acceso, se inserten en la ciudad creando espacios públicos de calidad, en beneficio propio y de su entorno.

  • Planta arquitectónica nivel 1
  • Elevaciones
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