Las metamorfosis del exilio: Vela Zanetti y la República Dominicana

Avance de tesis doctoral: Las metamorfosis del exilio: Vela Zanetti y la República Dominicana (1939-1981), Antonio J. Canela-Ruano, doctorando en Historia por la Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.

En su tesis doctoral (en proceso), Antonio Canela-Ruano profundiza en el contexto artístico, cultural y social de la República Dominicana de los años cuarenta y cincuenta a través de Vela Zanetti –destacada figura del arte mural dominicano–, y sistematiza los procesos de transculturación y transferencia cultural que se produjeron durante el régimen de Trujillo.

En el año 2012 comenzamos un proceso de investigación sobre la figura de Vela Zanetti, con el objetivo de determinar por medio de un análisis histórico y artístico las distintas transformaciones que se produjeron en su pintura en sus diferentes etapas y contextos.

Fotografía de Vela Zanetti, Archivo de la Fundación Vela Zanetti

Además de sus grandes dotes de muralista, era evidente que su importancia dentro del contexto dominicano era excepcional. En esos años obtuvo méritos suficientes para poder expresar su arte no solo en los principales edificios de la dictadura trujillista, sino también en la sede de las Naciones Unidas y en la Oficina Internacional del Trabajo de Ginebra, y su obra de caballete fue premiada en bienales nacionales e internacionales y expuesta en todo el mundo.

Nuestra investigación parte de las perspectivas de la historia social y cultural, con múltiples metodologías propias de las ciencias sociales que incluyen el trabajo de archivo y otras fuentes primarias, la historia oral, la documentación catalográfica de obras, la investigación en hemeroteca y las fuentes secundarias.

La transferencia cultural nos ha permitido analizar la llegada de nuevas ideas artísticas mediante la producción y difusión de objetos en el nuevo contexto y la evolución del arte dominicano en esos años, con ejemplos clave como la introducción del cubismo por Colson, la importancia de Fernández Granell en el asentamiento del surrealismo o la influencia de El Greco a través de Vela Zanetti.

La muerte de san Agustín. Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación de San Cristóbal. 1949. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

La idea de la transculturación fue sistematizada por Fernando Ortiz para la Cuba colonial. Lo interesante del concepto es que se plantea de una manera bilateral, pues la transformación no solo se produjo entre los dominicanos, sino que los recién llegados también adoptaron elementos constitutivos de una nueva sociedad o cultura, que fue mixta y próspera.

José María Imbert y la batalla del 30 de marzo. Monumento a los Héroes de la Restauración de Santiago de los Caballeros. 1951. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

Desde la perspectiva de sus aportes, Vela Zanetti fomentó la importancia del muralismo en el país, asentando un gusto por dicha pintura que sigue vivo hasta nuestros días.

Escenas dominicanas. Propiedad de la familia Caro. 1960. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

Otras de nuestras hipótesis se centran en las diferencias sustanciales a nivel temático y formal entre la obra mural oficial y la de caballete, y también si comparamos la producción muralística de la década de los cuarenta con la de los años cincuenta tras el regreso de Nueva York. La pintura oficial desdeña a mujeres, mulatos y negros, pues quedaban fuera del discurso oficial trujillista.

Sin título. Propiedad de la familia Conde. 1951. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

Sin embargo, desde los primeros años Vela Zanetti se mostró absolutamente libre en sus obras de menor formato. Esa libertad temática va a conquistarla en los murales de los cincuenta, momento en el que el muralista había adquirido importancia mundial y se expresaba más libremente.

Desde esa perspectiva podríamos ligar la producción mural temprana a la idea del kitsch, desarrollada por Clement Greenberg. Como podemos observar en la imagen del mural Historia de la ciudad de Santo Domingo, en 1944 Vela Zanetti representó al tirano como culmen de la ciudad, en una narración que iba desde la fundación a dicho momento, pasando por la destrucción del ciclón San Zenón. Trujillo, representado como un emperador romano a caballo, aparecía desde una perspectiva puramente sentimental de unión artificial con el pueblo.

A partir de su estancia en Nueva York y México, Vela Zanetti pudo dar el salto definitivo a la vanguardia, rompiendo lo redundante y simplista del kitsch para centrarse en los símbolos e ideas.

Vela Zanetti pintando la Historia de la ciudad de Santo Domingo, 1944. Palacio Consistorial. Archivo General de la Nación, Fondo Conrado

Del triunfo personal de Trujillo como reconstructor de la ciudad tras el ciclón pasamos a un éxito social dominicano que supera la propia firma del acuerdo con Hull.

La economía nacional liberada. Banco de Reservas. 1955. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

En el tratamiento del tema altagraciano, Vela Zanetti no solo es más libre a nivel temático y compositivo, sino que incluye a una gran cantidad de personajes populares que dan vida a la tradición y al milagro mismo. La parte inferior muestra a campesinos, macheteros, vendedoras de fruta y otros personajes con rasgos mulatos y negros que demuestran que Vela Zanetti había logrado una libertad mayor a todos los niveles.

Milagro, historia y leyenda de la Virgen de Altagracia. Higüey. 1960. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

Finalmente, es relevante concluir el rápido recorrido visual de la obra de Vela Zanetti en la República Dominicana incluyendo unos bocetos de la última pintura mural realizada por el autor para el país. Los dos grandes lienzos murales que posee el Banco Hipotecario Dominicano fueron precedidos, como todas sus grandes obras, por infinidad de dibujos preparatorios. Los dibujos son una muestra de la madurez que adquirió el artista durante los años dominicanos, que le permitieron desarrollarse como un pintor completo e internacional.

Boceto para los murales del Banco Hipotecario Dominicano. Propiedad de la familia Caro. 1981. Fotografía de Antonio J. Canela-Ruano

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