El arte en tiempos de pandemia

Después de permanecer cerradas la mayor parte del año 2020, las galerías de arte dominicanas reabrieron en el último trimestre con horarios y público limitados e inauguraron exposiciones, algunas con obras referidas a la pandemia, entre la que se destacan La Espera, en Lucy García Arte Contemporáneo; la colectiva para celebrar el 15 aniversario de Arte Berri; la individual del cubano americano Luis Cruz Azaceta, en Lyle O’Reitzel; y la exposición fotográfica Viviendo en una Caja, de Daniel Harel, en La Casa de los Vitrales.
Cientos de clases, tutoriales, seminarios, talleres y demás se han creado durante la pandemia de la COVID-19. Al parecer no está permitido desperdiciar el tiempo de encierro obligatorio. Facebook, Instagram, Zoom y Youtube live han revolucionado las entrevistas y visitas virtuales a talleres, museos y centros culturales, las cuales se ofrecen como una alternativa y oportunidad cercana a la experiencia real.

Sin embargo, al finalizar el año 2020 la mayoría de las personas están saturadas, agotadas de tanta información y de sortear tantas verdades y ofertas. Los artistas visuales no están exentos de esta saturación. Muchos están bloqueados y los que aún pueden continuar o desarrollar proyectos nuevos están bajo una enorme presión. Se espera mucho de ellos: que llenen los vacíos, que nos guíen o, por lo menos, que nos entretengan en las redes sociales. Algunos, con cierta estabilidad económica, decidieron tomar un descanso o cambiar de panorama: la montaña, la playa, el campo. Otros desarrollan intensas campañas mediáticas para mantenerse presentes. La mayoría, con medios de subsistencia precarios, se encuentra en situaciones desesperadas. Las galerías de arte estuvieron cerradas durante la mayor parte del año y las ventas, por consiguiente, decayeron considerablemente. Es contradictorio pensar que el arte nos puede salvar de la locura del encierro cuando sus hacedores se encuentran en situaciones desesperadas.

Mucho se ha escrito sobre arte y su función en la sociedad. Hoy, en medio de una de las peores crisis sanitarias, económicas y sociales que ha conocido la humanidad, se afirma que el arte es un instrumento de sanación. ¿Puede el arte producir beneficios o cambios tangibles de inmediato? El arte nos puede guiar; nos puede mostrar alternativas, nuevas perspectivas, visiones, retos; nos invita a la reflexión, y nos puede hacer olvidar. Materializar estas manifestaciones lleva su tiempo, para algunos artistas meses y para otros, años de experimentación, para finalmente romper con esquemas tradicionales y presentar propuestas renovadas.

Poco a poco se ha venido desmontando la idea romántica de que los artistas habitan a tiempo completo una especie de limbo celestial y que a través de sus creaciones deben canalizar todos los miedos, incertidumbres, angustias, injusticias sociales, etc. personales y colectivos. Nuevas investigaciones han ampliado las dimensiones de lo que significa ser artista para incluir actores y manifestaciones que habían sido ignorados o despreciados durante años. Poco a poco, afortunadamente, estas propuestas han ido penetrando en bienales y concursos.

Las galerías de arte de la República Dominicana son bastante tímidas a la hora de hacer apuestas a nuevas manifestaciones creativas. Es difícil vender a un coleccionista un performance o un videoarte en medio de una crisis económica. Con horarios y público limitado, a final del año 2020 la mayoría inauguró exposiciones colectivas de pinturas, dibujos, cerámicas y algunas esculturas.

Algunas exposiciones presentaron obras referidas a la pandemia: Lucy García Arte Contemporáneo presentó La Espera, una colectiva que incluyó pintura, dibujo, videoarte y fotografía; Arte Berri festejó su decimoquinto aniversario con una exposición colectiva de artistas de diversas generaciones; Lyle O’Reitzel presentó una magnífica individual del cubano americano Luis Cruz Azaceta, con el sugestivo título Luis Cruz Azaceta: Personal Velocity in the Age of Covid; y La Casa de los Vitrales, magníficamente restaurada, se volvió lo que llaman un Pop-up gallery y presentó, bajo estrictas medidas de seguridad sanitaria, la exposición fotográfica Viviendo en una Caja, de Daniel Harel.

Lucy García Arte Contemporáneo

Lucy García Arte Contemporáneo mantuvo un calendario de propuestas virtuales de diálogos entre artistas, curadores y directores de ferias para mantener viva la comunicación en el arte y las dudas que generaba en tiempos de espera.

LA ESPERA, EN LUCY GARCÍA ARTE CONTEMPORÁNEO

La Espera nació a partir de los planteamientos, reflexiones y conocimientos que surgieron a partir de estos diálogos. Ocho artistas conformaron la exhibición: los artistas de origen cubano René Peña y Dagoberto Rodríguez (incorporados en el catálogo de la galería), Fermín Ceballos, Ana Elena Garuz, Claudio Gallina, José Morbán, Jorge Pineda y Charlie Quezada.

Arte Berri

Arte Berri festejó su decimoquinto aniversario con una exposición colectiva de pinturas, dibujos, collages, esculturas y cerámicas. Los dominicanos Amaya Salazar, Elsa Núñez, Enriquillo Amiama, Juan Trinidad, Thimo Pimentel, José Pelletier, Said Musa, Eladio Victoria, Franz Caba, Guadalupe Casasnovas y Anabelle Lucas, artistas de diversas generaciones, muestran la diversidad de talentos de las artes visuales dominicanas. Con aforo limitado en la inauguración y visitas por cita previa, la galería presentó en sus medios sociales visitas guiadas de las obras expuestas.

CELEBRACIÓN, EN ARTE BERRI

Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo

La galería Lyle O. Reitzel Arte Contemporáneo festejó sus 25 años presentando una espectacular exposición individual a cargo del reconocido maestro cubano-americano radicado en New Orleans Luis Cruz Azaceta, titulada Luis Cruz Azaceta: Personal Velocity in the Age of Covid. Inaugurada con invitados presenciales muy limitados, se presentó también en vivo a través de Instagram.

La exhibición se formó con una selección curada por Reitzel de cinco piezas inéditas, producidas por el artista durante el confinamiento en la cuarentena del 2020, junto con otras obras a nivel retrospectivo, que pertenecen al período 2007-2019, conectadas entre sí en una evolución natural en cuanto a lenguaje, paleta y composición dentro de la iconografía que identifica el universo del artista.

LUIS CRUZ AZACETA: PERSONAL VELOCITY IN THE AGE OF COVID

Según afirma Cruz Azaceta: “En mi trabajo siempre enfrento la realidad, ya sea implementando la figuración, la abstracción o una combinación de ambas, lo cual me permite tener la libertad de expresar mis ideas en relación con las situaciones que acontecen en el mundo, creando imágenes para expresar esta condición… Una vez que el trabajo se vuelve algo mecánico hasta cierto grado en el que sé lo que va a suceder, me detengo y me muevo hacia otra cosa… No me gusta repetirme y que el trabajo se vuelva totalmente manierista y mecánico. Eso es aburrido para mí. Me gusta que me sorprendan con el proceso, creando cosas que no espero, y eso es lo que me mantiene emocionado y avanzando”.

La Casa de los Vitrales

Entre las acciones para promover el arte y el turismo locales, el hotel boutique Casas del XVI (ubicado en la Ciudad Colonial de Santo Domingo) presentó la exposición fotográfica Viviendo en una Caja, del fotógrafo educado en la República Dominicana y de raíces europeas Daniel Harel; la actividad tuvo un horario restringido y por cita previa en la Casa de los Vitrales y en el Centro de la Imagen.

THINKING INSIDE THE BOX (PENSANDO DENTRO DE LA CAJA)

La exposición mostró 23 autorretratos de autoaislamiento en su pequeño departamento ubicado en la ciudad de Nueva York. Las fotografías se presentaron en diferentes formatos y acompañadas de relatos de múltiples fuentes sobre lo que significó vivir el confinamiento y los cambios de comportamiento a raíz de la pandemia de la COVID-19.

Además de las fotografías, la exposición incluyó un viaje virtual que, gracias a la tecnología, permitió a los visitantes desplazarse al hogar del artista en Estados Unidos, el mismo lugar en el que fueron recreadas las fotos, y disfrutar de una experiencia inmersiva.

VIVIENDO EN UNA CAJA, DEL FOTÓGRAFO DANIEL HAREL
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