Día Internacional de la Mujer

“Las mujeres siempre han formado parte del pasado, pero no de la historia” decía Gloria Steinem en los años 70. A pesar del avance en la conquista de derechos y mejoras sociales, esta cita sigue siendo totalmente vigente. Las arquitectas, urbanistas, diseñadoras, calculistas de estructuras…no están presentes en los relatos que sirven de referencia a la academia y a la sociedad.

En un momento en que más que nunca se hace énfasis en la conciencia feminista, el escaso número de referencias de mujeres arquitectas dominicanas y el desconocimiento y poca difusión de su trabajo es lamentable. De hecho, la población de manera generalizada podría pensar que las mujeres no han estado interesadas en el diseño de nuestro hábitat colectivo, cuando por el contrario tantas mujeres han ejercido sus carreras en empresas grandes, medianas o pequeñas, en departamentos administrativos y de planificación de la ciudad, como practicantes, como educadoras, historiadoras, diseñadoras de paisajes o dedicadas a otras industrias relacionadas, como interiores, diseño de moda, producción de cine, artesanía, artes visuales… Una mirada a cada una de estas áreas, nos muestra que las mujeres han sido vitales para la práctica de la arquitectura durante décadas.

A pesar de que la participación femenina en las escuelas de arquitectura se incrementó desde las últimas décadas del siglo pasado, sorprende la baja cantidad de mujeres que la ejercen, quizá por los prejuicios que arrastra la sociedad. En los años más recientes, un mayor número de mujeres ha logrado destacarse, aunque sigue siendo desproporcionado e incluso ínfimo, si se considera las que ejercen la práctica en pareja.

Desde hace unos años Arquitexto ha asumido con determinación el compromiso de concienciar sobre la arquitectura y los temas relacionados al género, así como darles mayor presencia a las arquitectas en nuestras publicaciones, impresas y digitales. Por un lado, visibilizar su aportación específica en diferentes facetas proyecto arquitectónico, urbano y paisajístico, tecnología, curaduría y publicaciones, producción artística, política, gestión del hábitat social, teoría y enseñanza; y, por otro, analizar el espacio arquitectónico y urbano dominicano desde la perspectiva de género con el fin de contribuir a enfrentar el gran desafío de contar con ciudades más justas y solidarias.

Estas reflexiones en el Día Internacional de la Mujer es nuestro humilde homenaje a todas las pioneras de la primera y segunda generación de arquitectas dominicanas (como Margot Taulé, Aurora Arias, Lillia Gómez, Rhina González, Martina Ricourt, Ketty Bisonó, Grethel Castellanos, Diana La Paix, entre otras) que hicieron innumerables aportes desde su ejercicio en el sector público y privado, y en los ámbitos académicos. Parafraseando a Newton, si hemos visto más lejos es porque estamos hoy paradas sobre sus hombros.

¿Existe una arquitectura femenina?

Si miramos hacia atrás, la trayectoria profesional de las primeras arquitectas se centraba en proyectos a pequeña escala, casi exclusivamente en el ámbito doméstico de las viviendas unifamiliares, donde demostraron gran habilidad organizativa del espacio y el diseño del más mínimo detalle. Aunque actualmente, la mayoría de las arquitectas en ejercicio, trabajan en ámbitos residenciales y de interiores, hay muchas que están logrando mejorar esta situación. Especialmente en los ámbitos privados y públicos, en puestos de toma de decisiones.

Puedo señalar algunos factores que pueden condicionar o no el éxito: quizás porque no educan para la afectividad (a diferencia de a muchos varones) damos mayor importancia a la satisfacción del cliente, disfrutamos del trabajo en equipo y nos empeñamos en establecer buenas relaciones interpersonales y sociales; Sin embargo, todos estos factores no son exclusivos de las mujeres arquitectas, también son fundamentales para todo profesional.

¿Qué cambios se han producido en el ejercicio de la profesión para la mujer, desde los inicios hasta ahora?

En nuestro país, como en otras latitudes, la mujer ha ganado terreno en la profesión. Encontramos que las profesionales de la arquitectura no sólo asisten a los hombres, son líderes de proyecto y de talleres en los más importantes estudios de arquitectura; ocupan importantes cargos en diversas entidades del sector público; muchas son dueñas de sus propios despachos. Incursionan prácticamente en todas las facetas y áreas de la carrera. Solo como un ejemplo:

• Conservación de patrimonio, la presencia y aportes femeninos son notables.
• Teoría y enseñanza. Docencia y dirección de las Escuelas de Arquitectura, labor editorial –curaduría y publicaciones, producción artística y grupos de investigación científica en arquitectura y urbanismo.
• Sector público, vale reconocer la participación femenina en los últimos años en cargos relacionados con la gestión del patrimonio cultural, planificación urbana y territorial.
• Proyectos de diseño, como directoras de los talleres en grandes estudios de arquitectura, generalmente liderados por hombres, en las que asumen la responsabilidad de realizar los documentos constructivos y ejecutivos. Afortunadamente este segundo puesto va quedando atrás dando paso a un protagonismo a la par en las tomas de decisiones que se refleja en obras arquitectónicas de mayor calidad.
• La oportunidad de especialización en arquitectura, es definitivamente uno de los más importantes. El acceso a cursos de posgrado y maestría en nuestro país, e incluso online, son una realidad lo que los hace más accesible.
• El universo creativo amplio y diverso, con tantas áreas nuevas en que desarrollarse, diseño arquitectónico y urbano, paisajismo e interiorismo, renderización, y otras relacionadas a la industria: fotografía, ilustración, cine, artesanía y diseño de productos.
• La ventaja de la comunicación digital y las redes sociales, inexistente en épocas anteriores, representa también un gran potencial para dar a conocer tu trabajo.

¿Como afectan los roles sociales a la mujer en el ejercicio profesional?

Este tema mueve a ir un poco más profundo: “lo que implica ser mujer y lo que socialmente nos exigen”. Difícilmente a un hombre se le haría esta pregunta ya que las tareas de cuidado del hogar, de los hijos, de los adultos mayores ha sido tradicionalmente asignada a la mujer. No es exageración decir que muchas veces nuestros mismos hijos nos llaman a ver donde guardamos tal o cual cosa, o cuando te casas, te juzgan desde la organización hasta la decoración de la casa, siendo muchas veces sentenciada duramente cuando no cumples.

Con el surgimiento de la modernidad y la integración de las mujeres a la vida laboral en el siglo pasado, esos patrones empezaron a cambiar, pero aun falta mucho. Debemos insistir en que las tareas del hogar deben ser compartidas con cada miembro de la familia. Desde este punto de vista, la arquitectura puede afectar o condicionar los espacios que habitamos, darle más importancia a la cocina que a una sala de visitas o hacer las áreas de servicio más funcionales, solo por mencionar un par de ejemplos.

Oportunidades en el ámbito laboral

Aunque no sea siempre el caso, hay que reconocer que, tanto en nuestro país como desde una perspectiva más amplia, a nivel mundial, los desafíos que enfrentan las mujeres en la práctica son muy similares: el género y las estructuras paternalistas y los prejuicios machistas afectan el ejercicio. La conciliación familiar con el trabajo es otro factor que impide la integración natural de la mujer en el sector. La arquitectura es una profesión sin horarios y es difícil compaginar la vida familiar con la laboral. Es un problema que sufre más la mujer que el hombre. Es necesario invertir la ecuación.

Trabajar por la diferenciación, no por la competitividad

Defendamos nuestro derecho a ser diferentes, no iguales que el hombre. De ahí nuestra insistencia en la necesidad de tener más modelos femeninos en el sector y nuestro compromiso de generar mayor y mejor visibilidad de lo que las mujeres arquitectas venimos haciendo hoy en día en las diversas áreas profesionales.

El quehacer de la mujer siempre ha estado y está presente. Pero dado que el éxito en arquitectura se mide en términos de publicaciones de arquitectura, obtención de premios y participación en puestos directivos, se hace difícil visualizarlo. Es necesaria la presencia de más mujeres en las publicaciones, impresas y digitales; pero también en los espacios para el debate y la reflexión de la arquitectura tanto en eventos profesionales como académicos, (esto es invitaciones a conferencias, exposiciones, jurado de concursos, entre otros).

Zaha Hadid, ícono de la arquitectura, expresó: “No solía gustarme que me denominaran mujer arquitecta. Lo importante es que soy arquitecta, el ser mujer es una información secundaria. Pero quizá eso haya inspirado a otras mujeres a que escojan una profesión y hacer algo al respecto, especialmente en un campo considerado no apto para mujeres”.

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