Con motivo del 30 aniversario de la Fundación Eduardo León Jimenes, Arquitexto retoma este artículo publicado en la edición 44 (diciembre de 2003), cuando se inauguraba el Centro León, para reconocer y celebrar una trayectoria ejemplar. A lo largo de tres décadas, la Fundación ha realizado un aporte invaluable al arte dominicano y la cultura en general, creando espacios de reflexión, educación y memoria que han marcado de manera profunda el desarrollo cultural del país.

El Centro Cultural Eduardo León Jimenes, hoy conocido como Centro León, se concibe como una plataforma integral para el desarrollo cultural, pensada para acoger actividades creativas, educativas y participativas en un entorno arquitectónico contemporáneo que dialoga con la identidad dominicana. Desde su origen, el edificio fue concebido no solo como un contenedor de exposiciones, sino como un espacio vivo, capaz de comunicar, a través de la arquitectura, la política cultural y social de la institución que lo impulsa.
El proyecto tiene sus raíces en el año 1995, cuando la Fundación Cultural León Jimenes encargó a la firma Arquitectura del Sol, S. A. la elaboración de los estudios preliminares para un edificio que albergaría la colección de obras reunidas a lo largo de décadas mediante concursos de arte, posteriormente convertidos en bienales. Con el tiempo, esta idea inicial de museo evolucionó hacia un centro cultural de vocación amplia, capaz de integrar exposiciones, investigación, educación, documentación y servicios culturales, alineado con la misión de desarrollar la creatividad a través de la investigación, protección, exhibición y difusión del arte, la cultura y la ciencia.

El edificio se emplaza en un terreno de 20,000 m², localizado en el extremo nordeste del conjunto industrial del Grupo León Jimenes, en Santiago de los Caballeros. Esta condición territorial influyó de manera decisiva en su implantación y lenguaje arquitectónico. La propuesta se materializa como un conjunto de pabellones de geometría simple, articulados por patios interiores que permiten la entrada de luz natural, la ventilación y la integración de la vegetación como parte esencial de la experiencia espacial.
La edificación se desarrolla en dos niveles, con una superficie construida aproximada de 9,000 m². El acceso principal se realiza a través de un puente sobre un espejo de agua, que conduce a una plaza frontal enmarcada por palmas reales y un muro-pantalla curvo, perforado por grandes vanos que permiten vistas hacia jardines interiores. Este recorrido inicial establece desde el primer momento una relación fluida entre arquitectura, paisaje y usuario.

El vestíbulo principal, un espacio de doble altura, se presenta como un gran ámbito de acogida, cerrado con muros cortina de vidrio color bronce y perfiles de aluminio anodizado, que favorecen la transparencia visual y el contacto con el exterior. En este espacio se integran el mostrador de información, áreas de espera informal y la tienda, concebida como un punto de difusión cultural mediante publicaciones y objetos editoriales. Los materiales, como el porcelanato negro de alto tránsito, refuerzan el carácter contemporáneo y funcional del conjunto.
Desde el vestíbulo se accede a diversos espacios programáticos: un salón de usos múltiples para seminarios y talleres; la cafetería, concebida como lugar de encuentro social con acceso a un patio escultórico; el taller creativo y un aula destinada a programas educativos no formales, ambos conectados a terrazas exteriores. Todos estos ambientes convergen en el patio interior techado, considerado el corazón del edificio.
Este patio central se concibe como un gran atrio circular, con palmeras y vegetación, cubierto por un tragaluz cónico que introduce luz natural de manera controlada. Alrededor de este espacio se organizan las circulaciones y accesos a las salas de exhibición y al auditorio. El diseño radial del pavimento y del cielo raso refuerza la centralidad del espacio, mientras que las escaleras mecánicas se convierten en un elemento articulador del recorrido vertical.
El auditorio, con capacidad para 200 personas, está equipado con tecnología multimedia y sistemas de traducción simultánea, lo que lo hace apto para conferencias magistrales, encuentros internacionales y presentaciones artísticas. Su diseño interior prioriza la calidad acústica, lograda mediante revestimientos de madera y la asesoría de un especialista en acústica, integrando técnica y diseño.
Un aspecto fundamental del proyecto es su arquitectura sin barreras, evidente en la ausencia de escalones, la amplitud de los corredores y la accesibilidad universal, lo que reafirma el compromiso social del Centro León con la inclusión.
En el primer nivel se localizan dos salas de exposición. La primera alberga la exposición permanente Signos de Identidad, dedicada a la revalorización de los rasgos culturales de la sociedad dominicana a través de seis ambientes temáticos. La segunda está destinada a exposiciones temporales, inaugurándose con Huella y Memoria, una muestra conmemorativa del centenario de la empresa León Jimenes.
En el segundo nivel, organizado también en torno al patio central, se encuentran la tercera sala de exposición permanente, las oficinas administrativas y la mediateca, además de un área prevista para expansión futura. Esta tercera sala acoge la Colección León Jimenes, Génesis y Trayectoria, integrada por más de 200 obras que recorren distintas etapas de la producción artística nacional.
Las salas de exhibición cuentan con sistemas de seguridad especializados, que permiten su funcionamiento independiente del resto del edificio. La museografía, seleccionada mediante concurso, responde a una corriente contemporánea que prioriza el uso mínimo de elementos, el lenguaje simbólico y la creación de experiencias significativas en recorridos de corta duración.

El tratamiento espacial de las salas se concibe como un marco neutral, con grandes plantas libres de entre 630 y 760 m², donde los materiales —porcelanato, alfombra, madera, aluminio— y los sistemas de cielo raso se adaptan a cada propuesta museográfica. La iluminación artificial predomina por razones de conservación, complementada con luz natural filtrada en áreas específicas.

La mediateca reúne la colección bibliográfica y documental, ofreciendo áreas de lectura, cabinas de consulta digital y espacios para investigadores. El mobiliario, de diseño contemporáneo, refuerza la funcionalidad y el carácter especializado del espacio.
Las áreas de servicio, ubicadas en la parte posterior, incluyen depósitos, talleres de conservación, áreas técnicas y logísticas que cumplen con estándares internacionales para el manejo de bienes culturales, incluyendo cuartos fríos y laboratorios especializados.
El diseño paisajístico constituye un componente esencial del proyecto. Los jardines, compuestos mayoritariamente por especies nativas, rodean el edificio sin competir con él, reforzando la intención de integrar naturaleza y arquitectura. Palmas, árboles y arbustos fueron cuidadosamente seleccionados y trasplantados, creando un entorno que remite a la riqueza natural del Caribe.

Como complemento, el conjunto incluye la réplica de la fábrica original La Aurora, un edificio republicano de principios del siglo XX que alberga un taller artesanal de cigarros, reforzando la dimensión histórica y patrimonial del Centro León.
En su conjunto, el Centro León se inscribe dentro de una nueva museografía dinámica, donde el tiempo, la tecnología, la distribución espacial y la iluminación se integran para generar experiencias culturales significativas. Su arquitectura trasciende la función expositiva para convertirse en un instrumento activo de educación, identidad y memoria colectiva, consolidándose como una de las instituciones culturales más relevantes del país.
Fundación Eduardo León Jimenes: Tres décadas formando desde la cultura
Fundada en 1995, la Fundación Eduardo León Jimenes celebra tres décadas de labor sostenida en favor de la cultura, las artes, la educación y el medio ambiente, guiada por un profundo sentido de servicio y compromiso social. Inspirada en un legado familiar que entiende la cultura como una forma luminosa de amar y de crear, su presidenta, María Amalia León, ha reafirmado que el impacto de la Fundación no se mide solo en cifras, sino en la creación de espacios, programas y experiencias educativas que transforman a las personas y fortalecen la identidad nacional. Bajo la convicción de que “solo en la cultura halla el hombre su expresión más alta”, la Fundación renueva su misión de seguir sembrando, junto a la sociedad dominicana, las raíces de un porvenir más justo, consciente y solidario, donde la educación cultural ocupa un lugar esencial.
CENTRO LEÓN
Ubicación Ave. 27 de Febrero, Villa Progreso, Santiago, R. D. Propietario Fundación Cultural Eduardo León Jimenes. Año inicio: Noviembre 2000 / término obra: Octubre 2003. Área total de construcción: 9,000 m2. Diseño arquitectónico y supervisión general Arq. Pedro J. Borrell B., Arquitectura del Sol, S. A. Colaboradores Arqs. Adolfo Pepén y M. Santil. Diseño estructural Ing. Reginal García. Diseño eléctrico Aldebot & Asociados. Diseño interior Arquitectura del Sol, S.A. y Pedro J. Vega V. Diseño tienda y cafetería Pedro J. Vega V. Diseño paisajístico Arq. Leonel Mera y Charo Decoraciones. Señalización y letreros Borrell-Imagen Digital. Ejecución de la obra Ing. Francisco Rodríguez. Colaborador Ing. Luis Romano. Contratista obra civil Ing. Víctor Fondeur & Asociados. Museografia, producción general Rafael Emilio Yunén. Consultores y Asesores Profesionales, CAP

