El Estudio Store inaugura una nueva sede en el ensanche Serrallés, donde convergen arquitectura, interiorismo, paisajismo y branding en un espacio de 400 metros cuadrados concebido como una experiencia de diseño integral. Con más de diez años de trayectoria curando piezas únicas, esta nueva etapa reafirma el compromiso de sus propietarios, la arquitecta Lissette Polanco y el diseñador Andrés Aybar, con lo artesanal, lo auténtico y lo hecho con alma.
El proyecto se destaca por la colaboración de múltiples disciplinas, un espacio que trasciende lo comercial para convertirse en una especie de manifiesto del diseño dominicano contemporáneo.
Ubicada en el ensanche Serrallés de Santo Domingo, la nueva sede de El Estudio Store marca un hito en su evolución. Con una superficie de aproximadamente 400 metros cuadrados, el espacio materializa una visión consolidada a lo largo de más de una década de exploración estética, curaduría rigurosa y apuesta por el diseño original. El proyecto fue concebido como una tienda-experiencia e integra arquitectura, interiorismo, paisajismo y branding en una propuesta que trasciende lo comercial para posicionarse como un manifiesto del diseño dominicano contemporáneo.

Desde sus inicios, El Estudio Store se distinguió por ofrecer piezas únicas, cuidadosamente seleccionadas, que aportan carácter y autenticidad a los espacios habitados. Según su fundadora, la arquitecta Lissette Polanco de Séliman, el proyecto nació de manera fortuita, durante un viaje en búsqueda de objetos distintivos para su propio hogar. Aquella necesidad reveló una ausencia del mercado local: una tienda dedicada exclusivamente a accesorios decorativos originales y de autor. Lo que comenzó como una coincidencia se transformó en una travesía que, diez años después, inaugura una nueva etapa con identidad propia. “La misión de El Estudio Store siempre ha sido llevar piezas especiales a los hogares, piezas originales, de conversación”, afirma la arquitecta.
En esta evolución, el interiorista y también propietario Andrés Aybar propone una curaduría renovada que pone en valor lo artesanal, lo hecho con alma. Nuevas marcas y materiales enriquecen la narrativa espacial, en la que predominan elementos naturales como mármol, arcilla, vidrio, metal y madera, seleccionados no solo por su nobleza sino por su capacidad de generar una sinergia con el espacio en el que habitarán, como señala el propio Aybar. El diseño interior y la arquitectura del espacio se plantean como una extensión de la filosofía de la tienda: autenticidad, emoción y atemporalidad.
El desarrollo integral del proyecto fue liderado por el equipo de El Estudio Proyectos, responsable de coordinar al conjunto multidisciplinario que intervino en la obra. Desde el diseño de la fachada hasta los aspectos estructurales, la zonificación, la iluminación y la selección de mobiliario, cada elemento fue concebido con precisión y propósito. Gracias a una colaboración fluida entre especialistas se logró articular un espacio que equilibra armonía, neutralidad y organicidad, que permite que las piezas exhibidas sean las verdaderas protagonistas.

El diseño arquitectónico es de la firma Pérez Morales en colaboración con el arquitecto Javier Pérez Pittaluga; se concibió como una “ventana hacia el diseño”, un gesto arquitectónico que invita al transeúnte a descubrir la riqueza curatorial del interior. Su fachada, sobria pero expresiva, combina texturas y colores que conectan con la identidad del proyecto, con materiales simples pero cargados de significados visuales y estructurales.
Uno de los elementos más distintivos del proyecto es la intervención con baldosas de hormigón diseñadas por el arquitecto Arturo Despradel para Aguayo Tiles. Estas piezas no solo fueron utilizadas como revestimiento exterior, sino que se incorporaron a la identidad visual de la tienda, extendiéndose a elementos gráficos como empaques y tarjetas. Así, la arquitectura se convierte también en lenguaje de marca.

El paisajismo fue concebido por la arquitecta Massiel Mejía e introduce una dimensión sensorial esencial al proyecto. Inspirada en el bosque seco dominicano, su propuesta vegetal establece un diálogo entre la materialidad del suelo y la fachada, y los valores de la marca orientados hacia lo natural. Este contraste enriquece la experiencia desde el ingreso, con una atmósfera de serenidad, conexión con la naturaleza y bienestar emocional que acompaña al visitante a lo largo del recorrido.
La ejecución de la obra estuvo a cargo del equipo de Hacpen, liderado por los ingenieros Lucien Haché y Alberty Blanco. Con un cronograma exigente y numerosos retos estructurales, el equipo logró materializar el diseño con precisión, y respetar los altos estándares de acabado que exigía el proyecto. Finalmente, la identidad visual fue reinterpretada por la agencia Canvas Design & Media. A diez años de haber creado la primera versión del branding, la nueva propuesta gráfica apuesta por una estética más madura, orgánica y editorial, en sintonía con la evolución conceptual de la tienda.
El Estudio Store no es solo un espacio de venta: es una narrativa construida desde el diseño, en la que cada disciplina aporta una capa al discurso general. Es un proyecto que celebra la colaboración, la autenticidad y la sensibilidad por los detalles, y reafirma su lugar como referente del diseño contemporáneo en la República Dominicana.
EL ESTUDIO STORE (2025)
Dirección Calle Filomena Goméz de Cova 253, ensanche Serrallés. Propietarios Andrés Aybar y Lissette Polanco. Área total de construcción 398.70 m². Área del solar 698.45 m². Diseño arquitectónico fachada Arq. Juan Pérez Morales, Arq. Javier Pérez Pittaluga. Empresa Arq. Pérez Morales & Asociados. Diseño de interior y decoración El Estudio Proyectos. Colaboradores Arq. Cristina Pérez Pitaluga, Arq. María Paula Vittini. Consultores. Estructural Ing. Norberto Rojas. Eléctrico, a/a JJMS Multiservice. Diseño de iluminación PROLUM. Diseño de sonido Audio Visual Innovations. Diseño paisajístico MMAP. Diseño gráfico Canvas. Contratista general Hacpen. Supervisión Arq. Haderson Terrero.







