Infracero impulsa una nueva cultura del acero en la arquitectura dominicana, al combinar vanguardia formal, eficiencia constructiva y sostenibilidad con estrictos estándares internacionales. Desde obras de geometría compleja hasta intervenciones patrimoniales y refuerzos estructurales, las estructuras metálicas demuestran versatilidad, seguridad y precisión como fundamento de una práctica contemporánea responsable.

En el imaginario local, la construcción en acero ha estado asociada durante décadas a naves industriales, mezanines o soluciones utilitarias de rápida ejecución. Sin embargo, esa percepción comienza a transformarse. Hoy el acero se consolida como un sistema capaz de responder a desafíos arquitectónicos complejos, exigencias normativas más rigurosas y estándares internacionales de calidad. En ese proceso se inscribe Infracero, empresa fundada por el ingeniero Wilfredo Castellanos junto a dos socios con quienes comparte una trayectoria de más de una década en el sector constructivo.
La firma surge formalmente en 2024 con una convicción clara: el acero es una herramienta estratégica para conectar la arquitectura local con lenguajes contemporáneos y sistemas constructivos de alto desempeño. Su trabajo abarca diseño, fabricación y montaje de estructuras metálicas en proyectos comerciales, hoteleros, institucionales y en intervenciones patrimoniales. “Mientras más desarrollado es un país, más acero se ve en su tejido urbano”, afirma Castellanos, aludiendo a una correlación que no es solo técnica, sino cultural.
Responder a la vanguardia
Uno de los mayores aportes del acero es su capacidad de materializar geometrías no convencionales. Castellanos destaca el motor lobby del hotel W Punta Cana como uno de los proyectos más retadores en los que ha participado. Allí, ninguna columna es completamente recta: los quiebres estructurales y la intención de evocar la forma de un mangle exigieron un trabajo conjunto entre arquitectura e ingeniería desde la etapa conceptual.

Otro caso significativo es el Centro Cultural Rainieri, actualmente en ejecución, cuya fachada principal —de más de 2,000 metros cuadrados— integra piezas metálicas con tolerancias de apenas 2 milímetros. El sistema de ensamblaje machihembrado, con diseño variable en cada pieza, exige una precisión absoluta para mantener la continuidad de las líneas verticales y horizontales. En proyectos de esta escala, el acero no solo resuelve cargas estructurales; define la imagen arquitectónica.

En el ámbito de la readecuación arquitectónica, Infracero participó en la transformación de El Estudio Store, en el ensanche Serrallés. La intervención incluyó reforzamientos estructurales para abrir espacios interiores en una edificación existente, así como la incorporación de un volumen flotante en fachada. Destaca especialmente el vuelo de la entrada, un elemento esbelto de aproximadamente cinco metros que, con ligereza estructural, señala el acceso y otorga continuidad visual al conjunto.

Intervenciones patrimoniales
Contrario a la percepción de que el acero es apropiado solo para grandes luces, Infracero ha trabajado en múltiples intervenciones en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, incluyendo proyectos recientes como el edificio de estacionamientos de La Mella. En solares reducidos y contextos patrimoniales, la ligereza estructural resulta determinante.

Secciones más esbeltas y sistemas livianos permiten maximizar el metraje útil sin competir con el patrimonio. La flexibilidad del acero facilita ajustes durante la obra, especialmente en excavaciones donde pueden aparecer vestigios o condicionantes inesperadas. En palabras de Castellanos, “cada proyecto en un entorno patrimonial es una máquina del tiempo”; en estos casos, el sistema constructivo se convierte en aliado de la conservación.
Retrofit y responsabilidad normativa
Otro de los campos donde la construcción metálica adquiere relevancia es el retrofit o reforzamiento estructural, especialmente en edificaciones construidas bajo normativas hoy superadas. Aunque no presenten daños visibles, pueden requerir intervenciones para cumplir con códigos sísmicos actuales. La estructura metálica permite reforzar con precisión, sin demoler ni interrumpir totalmente el uso, asumiendo la actualización como una responsabilidad técnica.
Estándares, trazabilidad y sostenibilidad
Uno de los pilares de la empresa es el cumplimiento de estándares internacionales. Cada elemento estructural fabricado en taller es etiquetado con información específica sobre su composición, resistencia y colada de origen. Esta trazabilidad garantiza que el material cumple con las exigencias normativas correspondientes a su uso y permite un seguimiento industrial desde su producción hasta el montaje. Esta transparencia eleva la confiabilidad del sistema y fortalece la cultura de calidad en obra.
En términos ambientales, el acero destaca por su alto potencial de reciclaje. Los grandes molinos contemporáneos incorporan porcentajes significativos de material reciclado, integrando el sistema a una lógica de economía circular. La sostenibilidad no se limita a la futura reutilización de la estructura; está presente también en su proceso de fabricación.
La industrialización del acero también influye en la eficiencia del cronograma. La posibilidad de fabricar en taller mientras avanzan los permisos o los trabajos preliminares optimiza tiempos y mejora la coordinación. La precisión previa minimiza improvisaciones en campo.

Este modelo exige personal calificado. La construcción metálica demanda certificaciones técnicas y procesos de capacitación continua. La especialización eleva el estándar del oficio y mejora las condiciones laborales, aportando profesionalización a un sector tradicionalmente informal.
Hacia una nueva cultura del acero
La evolución de la construcción en acero en la República Dominicana avanza en paralelo al crecimiento de la complejidad arquitectónica. Cada vez más proyectos lo incorporan no solo por rapidez, sino por su capacidad expresiva y su alineación con prácticas internacionales.
Para Infracero, la diferencia entre fabricar piezas metálicas y construir arquitectura con acero radica en la comprensión integral del proyecto. Antes de producir, es necesario entender el detalle arquitectónico, las instalaciones y los acabados previstos. Así, el acero deja de ser un recurso exclusivamente industrial para convertirse en un componente esencial de la arquitectura contemporánea. En esa convergencia entre ingeniería y arquitectura se dibuja una etapa más exigente —y más rigurosa— para el entorno construido dominicano.

INFRACERO
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