25 estudios, 75 obras de arquitectura dominicana. Parte I

En los últimos 25 años Arquitexto se ha dedicado a registrar y difundir los trabajos de arquitectura importantes a la par que escribir sobre otros temas relevantes: la ciudad, el patrimonio, la enseñanza, el arte y la crítica. En ese período podemos contabilizar más de quinientos proyectos y más de seiscientos artículos teóricos y críticos.

En esta edición especial además de hablar de la obra de arquitectura, destacamos las figuras de un grupo de arquitectos y arquitectas representativos de la arquitectura dominicana de los últimos 25 años. De esta manera Arquitexto 75 se convierte en un dossier donde se presenta un resumen de su trayectoria, los rasgos fundamentales y fotos de los principales proyectos de cada profesional.
En cada entrevista hemos tratado los aportes, que a partir de sus ideas y valores, realizan cada uno de ellos a través de su obra arquitectónica. Asimismo, hemos visto sus posturas críticas y los compromisos que motivan su ejercicio profesional. Oír la narración personal de sus trayectorias en el hacer arquitectura y construir la ciudad ha sido una experiencia enriquecedora que esperamos ustedes disfruten tanto al leerla como nosotros al escribirla.

Frente a un universo extenso, la tarea de escogencia no fue fácil. Conociendo cómo en los concursos y en las bienales de arquitectura se critican los criterios de premiación de un determinado jurado, esta selección no escapó del temor de “dejar fuera” a profesionales destacados con obras de mucho valor. De ahí el énfasis del equipo editorial en definir los criterios de selección de la manera mas objetiva posible.

La selección destaca un grupo de profesionales que han logrado posicionarse en el campo de la arquitectura en los últimos 25 años y cuya práctica se mantiene vigente en la actualidad. Todos ellos han sido publicados varias veces en las ediciones anteriores de Arquitexto.

El grupo tiene en común una práctica arquitectónica constante que no pierde de vista las condiciones de lo existente, donde no prima el deseo de hacer edificios espectaculares. Al contrario, su quehacer responde a la función esencial de la arquitectura: generar espacios para el bienestar humano, a través de un proceso de diseño en el que estén presentes los valores culturales que son parte de la comunidad, y en el que no se pierda de vista la relación de la obra con el medio natural y con la ciudad.

A través de su profesionalidad, singularidad y calidad de diseño los arquitectos y arquitectas que forma este dossier han logrado hacer un aporte conceptual significativo para la definición de una arquitectura dominicana.

Este artículo forma parte de la serie 25 estudios, 75 obras de arquitectura dominicana

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