Farrell y McNamara, ganadoras del Pritzker 2020

Las fundadoras de Grafton Architects, las irlandesas Yvonne Farrell y Shelley McNamara, recibieron el Premio Pritzker 2020 y se convirtieron en las arquitectas cuarta y quinta galardonas en toda la historia del premio. Sus diseños tienen al ser humano como centro, y se destacan por el uso de los materiales, el dominio del entorno urbano, el manejo de las grandes escalas, el cuidado de los detalles, el respeto de la historia y la artesanía de la construcción.

Desde la década de 1970, las arquitectas y educadoras Farrell y McNamara crean espacios respetuosos y nuevos que honran la historia, al tiempo que demuestran un dominio del entorno urbano y del oficio de la construcción. Sus proyectos académicos, cívicos y culturales, así como los residenciales, son obras modernas e impresionantes que se destacan por su carácter equilibrado, fuerte y delicado a la vez, por reverenciar los contextos específicos del sitio y nunca repetirse o imitar, logrando una expresión arquitectónica propia.

Sus edificios ricos, pero modestos, mejoran las ciudades, aportan a la sostenibilidad y responden a las necesidades locales. El Campus Universitario UTEC Lima (Lima, Perú, 2015) está ubicado en un sitio difícil, con una carretera hundida en un barranco, por un lado, y un vecindario residencial, por el otro. El resultado es un edificio vertical y en cascada que responde a las necesidades climáticas y del sitio. Mientras que en las oficinas del Departamento de Finanzas (Dublín, 2009), el uso de piedra caliza local en forma de paneles gruesos garantiza la resistencia del edificio.

LAS APERTURAS APORTAN LUZ Y CONECTAN CON EL EXTERIOR

Otro aspecto interesante de su obra es que las arquitectas son continuamente conscientes de la importancia del diálogo entre interior y exterior, lo que se evidencia en la combinación de espacios públicos y privados. Es el caso del edificio para la Universidad Luigi Bocconi (Milán, Italia, 2008) donde se fomenta la comunidad entre los usuarios y la vibrante ciudad a través del espacio público en la planta baja. Otro caso es la Escuela de Economía de la Universidad Toulouse 1 Capitole (Toulouse, 2019), la cual presenta contrafuertes de ladrillo, rampas y patios, que son metáforas de los puentes, muros, paseos y torres de piedra de la ciudad. Por su parte, el complejo de viviendas North King Street Housing (Dublín, 2000) carece intencionalmente de elementos de diseño externos, haciéndose eco de las limitaciones que caracterizan los almacenes vecinos.

ESPACIOS ABIERTOS AMPLIOS Y DIVERSOS QUE PROPONEN ENCUENTROS E INTERCAMBIOS ESPONTÁNEOS

Farrell y McNamara dominan a la perfección las proporciones y logran mantener una escala humana y ambientes íntimos dentro de altos y amplios edificios. La forma orgánica del teatro del Solstice Arts Centre (Navan, 2007) crea una cercanía física entre la audiencia y los artistas. Asimismo, en el Instituto Mines Télécom de Palaiseau (París, 2019) la generosa ubicación de espacios abiertos, ventanas, muros cortina de vidrio y techos expuestos permite que la luz natural se filtre a través de una secuencia de espacios, creando diversos efectos de luz dentro de las áreas entrelazadas que lo componen.

ESTRUCTURA Y ESPACIOS ARQUITECTÓNICOS TRABAJAN JUNTOS PARA CREAR UN NUEVO PAISAJE URBANO

Extracto del laudo del jurado

Yvonne Farrell y Shelley McNamara han hecho arquitectura juntas durante cuarenta años de una manera que refleja claramente los objetivos del Premio Pritzker: reconocer el arte de la arquitectura y el servicio constante a la humanidad evidenciado a través de un conjunto de obras construidas. Desde que cofundaron Grafton Architects han buscado de manera constante y sin vacilaciones la arquitectura de más alta calidad para el lugar específico en el que se construiría, las funciones que albergaría y especialmente para las personas que habitarían y usarían los edificios y espacios.

Con una profunda comprensión del lugar obtenido a través de la investigación, un agudo poder de observación, la exploración franca y curiosa, y un profundo respeto por la cultura y el contexto, Farrell y McNamara han hecho que sus edificios respondan al entorno y ciudad de la forma más adecuada y siempre de una manera fresca y moderna.

Su enfoque honesto revela una comprensión de los procesos de diseño y construcción, desde estructuras a gran escala hasta los más mínimos detalles. A menudo es en estos detalles, especialmente en edificios con presupuestos modestos, donde se puede sentir un gran efecto. Por ejemplo, el Instituto Urbano de Irlanda (Dublín, 2002) emplea lo que los arquitectos llaman una «piel hecha a mano» para crear un edificio visualmente interesante a través de cambios de los materiales que responden a las aberturas, pliegues, necesidades de sombra y otros aspectos.

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