Campus Financiero BHD

La buena arquitectura y el urbanismo responsable siempre serán aliados para interpretar los retos de la planificación y dar respuestas espaciales y estéticas adecuadas. Así lo demuestra el nuevo Campus Financiero BHD de Santo Domingo.

Las nuevas edificaciones, de marcado acento contemporáneo, dialogan con las preexistentes: Edificio BHD (1980) y Torre BHD (1985), hitos de la arquitectura dominicana. Gracias a un planteamiento de consolidación de manzana y tratamiento urbano sensible se logra un conjunto interesante que sobresale por sus aspectos formales y estéticos. Cuarenta años después de los dos primeros edificios, que tienen el hormigón visto como protagonista, la nueva plástica volumétrica impone un nuevo material en el discurso tectónico: la terracota, con la que se obtiene una armonía por contraste y una expresión arquitectónica contemporánea. Los nuevos edificios fueron concebidos con un enfoque hacia la sostenibilidad y la incorporación de energías renovables como un emblema de identidad corporativa.

El detonador de este proyecto de expansión de las instalaciones del BHD fue el terremoto de Haití del 2010. Ese suceso puso en alerta a las autoridades del Banco sobre las condiciones físicas de las instalaciones en las que se albergaban elementos neurálgicos. Se planteó entonces la actualización y el mejoramiento de los edificios y se estableció como prioridad la renovación del centro de cómputos, no solo por la seguridad de la infraestructura física, indispensable para esta tipología arquitectónica, sino también por los requisitos tecnológicos que se vislumbraban en el futuro de los servicios de datos para las instituciones financieras: banca por internet, servidores en la nube y duplicidad de sitios, entre otros.

Para conseguir adecuadamente este cometido, se encargó la concepción de un plan maestro de desarrollo para todo el territorio de la manzana comprendida por las avenidas 27 de Febrero y Winston Churchill, al sur y al este, y las calles Luis F. Thomén y Emiliano Tardiff, al norte y al oeste.

La nueva responsabilidad de la planificación estratégica fue encargada al arquitecto Plácido Piña, autor del primer edificio, quien junto al ingeniero Luis Molina Achécar, presidente del Banco e inspirador del actual proyecto, definieron el curso de la planificación del conjunto urbano.

PLAN MAESTRO

El eje normativo del plan maestro debía estar basado en exigentes parámetros de sostenibilidad, tanto para la arquitectura como para las instalaciones técnicas. Esta apuesta por la sostenibilidad como eje central del proyecto se haría visible formalmente en los coronamientos de los edificios, atractivas estructuras metálicas que sirven para alojar los paneles fotovoltaicos: una declaración de principios en un lenguaje arquitectónico.

Este anteproyecto definió dos fases de desarrollo:
Fase A. Construcción de un edificio de estacionamiento en la margen norte, sobre la calle Luis F. Thomén, el cual liberaría espacio del territorio para el resto del desarrollo.
Fase B. Edificio de operaciones proyectado sobre la avenida 27 de Febrero, el cual aprovecharía el espacio liberado por la consolidación de los estacionamientos y la demolición de la estación de servicio.

Las fases A y B se han desarrollado en la primera etapa. La segunda etapa consistiría en el desarrollo de la superficie restante de la manzana, ubicada al oeste, contemplada como área de reserva para una futura expansión del proyecto y utilizada actualmente como plaza de estacionamiento a nivel de calle.

EDIFICIO MULTIFUNCIONAL DE ESTACIONAMIENTO E INFRAESTRUCTURA

La cantidad de colaboradores que albergaría el nuevo edificio de operaciones dio origen a la necesidad de ampliar el número de plazas de estacionamiento disponibles, lo que determinó que la primera fase de la construcción fuese un edificio de estacionamiento en la margen norte de la manzana, sobre la calle Luis F. Thomén.

A partir del segundo piso se ubica el estacionamiento, en una sucesión de plantas con medio piso de diferencia de altura y una separación o patio de ventilación natural central donde se acomodan dos núcleos de circulación vertical con ascensores y escaleras de emergencia en los extremos, y en el que se dispusieron los extractores de los generadores ubicados en el sótano. Sobre el techo se eleva una estructura metálica con una marcada intención estética que cubren la mitad del área y que sirven de soporte a los paneles fotovoltaicos del proyecto de energía solar.

El edificio se ve rematado por el sinuoso coronamiento de las estructuras de soporte de los paneles fotovoltaicos, que son el elemento que define en mayor medida su expresión arquitectónica. Su destacada presencia representa la apuesta de la entidad financiera por la sostenibilidad como uno de sus principales valores.

En el sótano se acomodan todas las instalaciones de servicios técnicos para el conjunto completo de edificios, con capacidad para todas las fases de la primera etapa y con expansión para las fases futuras.

Hacia el interior del lote se encuentra la cafetería; esta abre hacia un corredor peatonal que desemboca en una plaza ovalada en alusión a la plaza del Campidoglio de Roma, en referencia a su función de constituir el centro cívico del conjunto.

CENTRO DE OPERACIONES

El centro de operaciones es una estructura de hormigón armado de cuatro pisos, tres sobre el nivel de calle y uno subterráneo, con un área de construcción de 6,815 metros cuadrados. Está ubicado en el borde sur de la manzana, sobre la avenida 27 de Febrero, y establece una continuidad volumétrica con el primer edificio del conjunto.

Es un edificio de planta rectangular con doble núcleo de circulación vertical, un esquema de planta libre con apoyos en los bordes y circulaciones periféricas. Se trata de un edificio diseñado específicamente para tener las prestaciones estructurales y los sistemas constructivos que garanticen la mayor seguridad, ya que albergan los equipamientos operativos más críticos del Banco.

Aunque sin perder su carácter imponente y elegante, la actividad estratégica y sensible que alberga justifica su apariencia austera y volumetría pura. En su expresión arquitectónica, el centro de operaciones muestra esa condición de “bunker” de uso interno, en una composición de fachada ventilada en la que predomina el nuevo material de revestimiento, la terracota industrial, tanto en placas como en “baguettes” similares a las usadas en el edificio de estacionamiento.

El primer nivel se eleva casi metro y medio por encima de la rasante de la calle. El edificio alberga las instalaciones del centro de cómputos (data center), que integra una sala blanca, un centro de monitoreo y todas las dependencias conexas. En el sótano están las dependencias de seguridad y las bóvedas con los accesos vehiculares restringidos desde la avenida 27 de Febrero.

El vestíbulo tiene una ambientación elegante y exhibe una escultura de Fernando Varela; cuenta con revestimientos de mármol, tanto en las paredes como en el mueble de recepción hecho a la medida. La rampa de acceso es parte del criterio de accesibilidad universal desarrollado en todo el recinto.

Los pisos segundo y tercero albergan los equipos de soporte de los departamentos especiales, como los de automatización de cheques y estados de cuentas, y de estampado (emboss) de tarjetas de crédito. En el techo se ubican instalaciones de los sistemas generales de climatización —las torres de enfriamiento, del sistema de agua helada, con un área de expansión prevista— y una gran extensión de estructuras de soporte para paneles fotovoltaicos (esta vez translúcidos en el perímetro), que de nuevo son parte integral de la composición arquitectónica, ahora convertidos en una cornisa en voladizo sobre el antepecho.

Recinto consolidado

Además de la construcción de los límites físicos del territorio, este proyecto debía abarcar la reconstrucción y ampliación de las aceras públicas circundantes, su arborización e iluminación y la definición de un área de estacionamiento a nivel de calle en la margen oeste de la manzana, que se considera como espacio de futura expansión del conjunto.

El nuevo material de terracota se usa en la verja como basamento, de manera que ahora un pódium enmarca “como en una bandeja” los edificios originales de hormigón, con lo que insiste en este diálogo entre hormigón y terracota al que se le suma el aluminio como elemento complementario en todos los edificios.

La periferia: diálogo urbano

La seguridad de una institución bancaria es prioritaria; sin embargo, el reto era garantizar la seguridad sin cortar un diálogo con la ciudad y su entorno inmediato, la calle. Un rasgo característico desde el primer edificio de este complejo financiero inmobiliario fue su natural y amable implantación urbana; por esta razón se les pidió a los desarrolladores del proyecto concertar con el Ayuntamiento la posibilidad de rehacer toda la periferia urbana.

Se promueve el uso del interior de la manzana y se asegura la periferia, al tiempo que permite que la ciudad sea contemplada con cierta dignidad. Es una vida de la manzana, diferenciada de la vida periférica, sin negarse ambas.

Discurso arquitectónico

Dentro del estudio conceptual de diseño aparecen referencias a las estructuras nuevas. Estos edificios fueron concebidos con prestaciones medioambientales en las que predomina el factor climático como un emblema de identidad corporativa, priorizando la tecnología y la incorporación de energía renovable como parte intrínseca del proyecto.

Aunque otros materiales como el aluminio y el vidrio estuvieron presentes de manera tangencial, se tomó la decisión de introducir la terracota en las fachadas ventiladas como complemento al hormigón visto. Materiales que conectan tectónicamente y armonizan por contraste. El uso de este nuevo material está llamado a envolver en estas dos etapas, y posiblemente en la tercera, a todo el proyecto y unificar lo nuevo con lo viejo en una expresión cálida y fresca a la vez.

APUNTES SOBRE UN DISEÑO SOSTENIBLE

No solo era prioridad en este proyecto la centralidad y el manejo seguro y eficiente de datos, sino que además debía responder a una declaración de sostenibilidad. Una significativa inversión logró este objetivo. La planificación y construcción de los dos nuevos edificios del conjunto, el centro de operaciones y el edificio de estacionamiento, así como la consolidación de la manzana como recinto integrado, fue aprovechada por el Banco para renovar la totalidad de sus sistemas de infraestructura técnica y ponerlos en sintonía con los mejores estándares de sostenibilidad medioambiental.

Es así como el edificio de estacionamiento es más que eso, es el receptáculo de la infraestructura técnica de toda la manzana. En el sótano se alojan la generación eléctrica y la de climatización, un reservorio de agua con capacidades para hacer clasificaciones típicas de una certificación medioambiental, además de previsiones para futuras expansiones tanto eléctricas como mecánicas.

Para lograrlo, el proyecto integró un marco de referencia LEED para establecer los parámetros de diseño de todas las nuevas instalaciones y la sustitución de las existentes. De esta forma se lograban alcanzar objetivos homologables internacionalmente para este tipo de edificios.

Renovación de la matriz eléctrica. El Banco acometió la centralización de todo el sistema de transformación, sincronización y generación eléctrica de emergencia en todos los edificios del recinto y con proyección para futuras expansiones, de manera que todo el sistema eléctrico tuviera significativos ahorros de consumo de combustible al tiempo que garantizara una mejor calidad para la red eléctrica del conjunto.

Sustitución del modelo de climatización. Se construyó una planta de agua helada compuesta por chillers y torres de enfriamiento para dar servicio a los nuevos edificios y sustituir el modelo de climatización de expansión directa de los edificios existentes, con ello se logró una enorme reducción del consumo eléctrico de todo el recinto, con proyección de ampliación futura.

Generación fotovoltaica. Todos los techos de los edificios nuevos y de los existentes han incorporado en toda su superficie una red de generación de energía fotovoltaica interconectada que aporta a la red pública, sin necesidad de integración de baterías, con lo que establece una contribución a la generación nacional y produce ahorros importantes en el consumo.

Reservorios de agua diferenciados. Con el nuevo proyecto se construyó una serie de reservorios para las distintas aguas que se usan en el recinto. Por un lado, está la reserva de agua cruda que se nutre del servicio público; a esta se le conecta un sistema de tratamiento que alimenta una segunda reserva de agua tratada con dos niveles de tratamiento de acuerdo con los usos a que va a ser destinada. También se incorporó un sistema de reciclaje del agua de condensación de las manejadoras de los sistemas de climatización, con lo cual se establece un aporte de restitución equivalente al que requiere la misma planta de agua helada para su funcionamiento.

Planta de tratamiento de aguas residuales. Aunque el recinto está servido por una red pública de cloacas y alcantarillado, el proyecto deja las previsiones físicas para la incorporación de una planta de tratamiento de nivel terciario que permitiría, cuando el aporte de los edificios fuera suficiente, agregar la reutilización de esas aguas servidas en algunos usos compatibles, como el riego de los jardines.

Sistemas constructivos eficientes. Además de la incorporación de los sistemas de infraestructura ya mencionados, la construcción misma de los nuevos edificios ha sido proyectada para que las decisiones de diseño y la selección de materiales y sistemas arquitectónicos cumplan con los parámetros de sostenibilidad establecidos por el sistema LEED.

Nuevo centro de cómputos. El detonante del proyecto del centro de operaciones fue la integración de un nuevo centro de cómputos que estuviera diseñado al más alto nivel de eficiencia en la capacidad de procesamiento en relación con el consumo energético. Para esto se establecieron configuraciones de la climatización y de todos los demás servicios de apoyo técnico, de manera que el centro prácticamente duplicará la capacidad de procesamiento anterior con una reducción de cerca de un tercio del consumo energético, sobre todo cuando se agregan a las instalaciones exclusivas del mismo, las eficiencias que ya se lograron con las instalaciones del conjunto.

Este nuevo complejo financiero BHD demuestra que una idea evoluciona hacia la excelencia cuando hay principios firmes, tenacidad, paciencia y convicción. Una arquitectura que evoluciona a favor de esta idea transmite valores como la sostenibilidad, el compromiso social y el respeto a la ciudad y sus habitantes.

  • Planta de conjunto y primer nivel
  • Edificios de estacionamiento e infraestructura y Centro de Operaciones. Plantas arquitectónicas del segundo nivel y techo
Campus Financiero BHD (2022)
  • Propietario: Banco BHD
  • Año inicio diseño: 2010
  • Ejecución de la obra: 2012-2022
  • Área total de construcción: 28,180 m2
  • Área del lote: 18,031 m2
  • Diseño arquitectónico: P. Piña y Asociados. Plácido Piña, Pablo De La Mota, J. García Martínez & Asociados. Ja'el García, Elaine Abreu
  • Estructural: Ing. Reginald García
  • Eléctrico: Ing. Felipe Paulino (Stemsa)
  • Sanitario: Ing. Magda Duarte (VD & A)
  • Sistemas de a/a: Ing. Rafael Parés (RAP Consulting Engineer) / Ing. Carlos Socías (CJ Socías y Asociados)
  • Diseño de interiores: P. Piña y Asociados; J. García Martínez & Asociados
  • Diseño iluminación: Arq. Gina Calventi
  • Diseño paisajístico: P. Piña y Asociados; J. García Martínez & Asociados
  • Sistemas de seguridad y contra incendios: FireTech Corp.
  • Sostenibilidad: Arq. Alejandro Matos (ADDS)
  • Consultor: Data Center Ingenium, Costa Rica
  • Contratista general: Nuristan
  • Supervisión: Alfau Constructora / P. Piña y Asociados; J. García Martínez & Asociados
  • Instalaciones eléctricas: Conelca
  • Instalaciones sanitarias: Inica
  • Instalaciones de a/a: Grupo Cemca
  • Sistemas de seguridad: Inprotec
  • Prefabricados: Conde
  • Estructuras metálicas : Indumecas
  • Revestimientos: Ing. Néstor Julio Perozo y Asocs. (Cobre), Inversiones Veninson (verja de terracota), Belcor (mármol), Suplitec (ACM), Pavimenta, Rocabert
  • Impermeabilización: Perinter
  • Mobiliario: Terraluz, Haché, Euromobilia, JFD & Etc, K-Art, Italtop, Epiphany
  • Jardinería: Superplant
  • Señalización: Hartemanía
  • Fachadas ventiladas y cierres aluminio y vidrio: Proyectos Especiales Cima
  • Proyectos Especiales: CIMA
  • Paneles Fotovoltaicos: Escala Solar
  • Ascensores: San Miguel y Cía.
  • Equipos: Cafetería Grupo Institucional del Caribe
  • Plafones y cierres ligeros: Metrum
  • Barandas: Inox Imipsa
  • Movimiento de tierra: Excon
  • Equipos del data center: IQTEK
  • Equipos de bóvedas: Sentry Corp, USA
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