Piedras naturales: autenticidad y calidad

La piedra natural reúne belleza, historia y cultura, y está intrínsecamente asociada al lujo, calidad y permanencia en casi todo el mundo. La variedad que nos ofrece la naturaleza, las facilidades de extracción, transporte y comunicación, y los avances tecnológicos hacen que las posibilidades de selección y aplicación de este material sean innumerables. Simplemente, a los diseñadores se nos pide creatividad e imaginación.

La piedra natural es una roca que se extrae de la naturaleza y que, tras su modulación y tratamiento, se emplea como material de construcción. Por sus características naturales, su aspecto sólido y su envejecimiento que le confiere un aspecto vivo, la piedra natural es un material muy preciado. Es respetuosa con el medio ambiente, es fácil de usar, limpiar y obtener. Ha quedado probada su validez como material de construcción y demostrada su resistencia y durabilidad a través de su uso durante siglos.

Para cada proyecto se puede encontrar una piedra natural que satisfaga las preferencias del cliente y se ajuste a su presupuesto, ya que existen miles de variedades. Las empresas están renovando constantemente sus catálogos de materiales como consecuencia de la explotación de canteras en zonas nuevas de distintos países. La diferencia entre los distintos tipos está fundamentalmente en su origen.

Gracias a la constante innovación de la industria, hoy se puede disfrutar de una amplia variedad de acabados para los diferentes tipos de piedra, los cuales contribuyen a resaltar su belleza o a cumplir a cabalidad la función que se requiera. Algunos de estos acabados son: pulido (superficie brillante), apomazado (proceso de abrasión similar al del pulido, pero sin brillo), serrado (acabado dentado semejante a una sierra), abujardado (textura obtenida por la percusión de un martillo), flameado (acabado irregular con un tratamiento térmico a alta temperatura), envejecido o antiguo (mediante abrasión o tratamiento químico), cepillado, efecto seda (con o sin brillo) y efecto piel.
Las propiedades de cada piedra determinan los acabados que puede recibir y los cambios estéticos que se producirán en la apariencia del material.

Los tamaños dependen de la aplicación, y están disponibles desde teselas de mosaicos de 1 cm por 1 cm hasta planchas de 1.20 m x 1.20 m e incluso mayores. Para la utilización de la piedra en fachadas debe contarse con una estructura suficientemente sólida como para soportar el peso de las piezas. La piedra se puede fijar a cualquier estructura mediante el método de ensamblaje adecuado, ya sea con adhesivos y morteros o con anclajes mecánicos, lo importante es que la superficie en la que se vaya a instalar la piedra natural sea plana, sólida, estable y duradera, y esté libre de humedad.

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Uno de las preocupaciones más comunes de los instaladores es la nivelación de las juntas de las baldosas una vez instaladas. Para obtener una mejor terminación se recomienda rellenar las juntas con un producto con base de poliéster, epoxi o con adhesivo, y después que se endurezca, rectificarlo y pulirlo. Las juntas de expansión deben rellenarse con un sellador de silicona adecuado para la piedra natural.