La cocina: de área de servicio a espacio integral

En este artículo se analiza la transformación de este espacio de servicio en un área con una connotación social importante. A modo de un estudio de caso, el ejemplo seleccionado se evalúa bajo los diferentes puntos de vista de un chef, de un diseñador y de la propietaria misma.
El usuario de hoy en día es cada vez más conocedor de sus necesidades, lo que lo convierte en alguien más exigente a la hora de escoger los muebles, materiales y equipos que formarán parte de la cocina.

Para Erik Malmsten, chef ejecutivo de Foodhall, la cocina es el área mas dinámica de la casa, es el lugar donde convergen más olores, sabores, texturas y elementos que llaman la atención al usuario y a sus invitados. Entiende que al apelar a todos los sentidos se crean temas de conversación que probablemente no surjan en otras áreas de la casa.

Si bien es cierto que tanto la estética como la función tienen su importancia por separado, ambas juegan un papel fundamental en el desarrollo de un buen diseño de cocina y deben complementarse. Es importante una buena distribución, en la que cada zona esté debidamente ubicada y equipada.

Para el chef, una buena zonificación logra que el trabajo fluya lo mejor posible pero también la estética contribuye a conseguir mejores resultados, por lo que sugiere buscar una armonía entre materiales naturales, como piedras y madera, con elementos industriales como los equipos de refrigeración y cocción. Asimismo, para cada necesidad (refrigerar, calentar, extraer olores y limpiar) debe escogerse el equipamiento adecuado.
Entre las tendencias actuales están las superficies lisas –donde todo queda oculto detrás de puertas y gavetas invisibles– y las combinaciones de madera, roca volcánica, acero y aluminio.

El Chef Erik Malmsten define una cocina integral como aquella en la cual el diseño no interfiere en la experiencia sensorial que produce lo que se prepara en ella, ya que su objetivo final es convertir una tarea cotidiana y necesaria en una experiencia placentera y social.
Para Ani Mederos, propietaria de la casa, la cocina es un punto de encuentro para las reuniones familiares y, además, un espacio donde puede explorar su pasión por la comida y su preparación.

Aunque la residencia es amplia, la cocina esté integrada al área de mayor uso (el estar familiar) y a las habitaciones. Todo funciona de manera integrada y se orienta hacia el jardín, permitiendo una comunicación entre las diferentes áreas. La cocina está pensada como un espacio social donde la familia se reúne noche tras noche.

“La cocina es el centro de operaciones, ahí es que se resuelve todo, ahí todo el mundo se junta. Ahí se tratan todos los temas, se pone al día la familia, etcétera. Es nuestro punto de reunión. Su ubicación es clave.”

Ani es artista plástica, y esto no deja de verse reflejado en lo que ha creado con su cocina. La elección de cada uno de los equipos, el mobiliario, la iluminación y las obras de arte que la componen ponen en evidencia su pasión y el conocimiento que tiene de sus necesidades. La ventilación del espacio es muy fluida, gracias a la apertura que tiene hacia el jardín. El diseño de iluminación, realizado por Gina Calventi, permite tener varios escenarios de luz.

El funcionamiento de la cocina es fluido. De un lado se prepara y por el otro lado se da el toque final al plato. Las gavetas son espaciosas, resultan muy prácticas por su profundidad y permiten una organización que optimiza el proceso. Todo está dividido por categorías y ubicado de manera accesible. Es importante el orden para tener a mano las diferentes cosas que se necesitan.

“Yo disfruto de la variedad. Explorar con diferentes tipos de sal, de vinagre, de aceites, de especias… Eso es lo que te permite tener una cocina creativa, porque te genera una flexibilidad en los productos.”

Una de las zonas que se destacan es una especie de biblioteca que sirva como apoyo. “Me gusta ambientar los sitios, tengo muchos libros de recetas y me gusta consultar en la computadora, la cocina es como mi centro de operaciones, por eso dedicamos un espacio para acomodar todas esas cosas.”

La mesa de centro está compuesta por un monolito central y una rueda que se engancha en el centro; es de un diseñador americano procedente de California. “Tardé en conseguirla, hasta que encontré esta que tenía el elemento escultural y la funcionalidad que buscaba.” La lámpara ubicada sobre la mesa es de una diseñadora alemana y está formada por piezas de madera montadas sobre tela, trabajo con el que Ani logra identificarse gracias a la exploración de su proceso artístico.

Cada pieza y cada detalle fueron seleccionados cuidadosamente, incluyendo las piezas de servir, que cumplen una función a la hora de preparar y presentar los platos.

Desde el punto de vista del diseñador, la cocina es uno de los espacios que aporta mayor identidad a una casa. La orientación de su diseño dependerá del perfil del usuario, puede ser una persona que disfrute cocinar o alguien que simplemente utilice el espacio para estar con la familia.

Las tendencias destacan las cocinas integrales por la forma en que aprovechan el espacio. El mobiliario es clave para el desarrollo de este tipo de cocinas. Los diseñadores industriales han entendido la necesidad de hacer piezas útiles que a la vez aporten un valor estético.

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