Hospital Docente Padre Billini

El conjunto monumental formado por el antiguo hospital y la capilla de San Andrés constituye un elemento vital de la memoria histórica y colectiva de la urbe capitalina. Edificado en el siglo XVI, el inmueble que funcionaba como hospital Real, con su capilla adyacente del mismo nombre, sufrió múltiples cambios de uso y sucesivas ampliaciones y alteraciones. La intervención iniciada en 2012, como una obra de reforzamiento estructural, evolucionó a una obra integral que lo convierte en un centro de salud moderno acorde con los lineamientos y reglamentaciones que dictan los estándares nacionales e internacionales para infraestructuras hospitalarias.

Después de varios años de reacondicionamiento y remodelación, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones (Mived) puso en funcionamiento el antiguo Hospital Padre Billini, una emblemática pieza arquitectónica enclavada en la histórica Ciudad Colonial de Santo Domingo. El inmueble fue construido a principios del siglo XX y se levanta sobre los muros de tapia y piedra del antiguo Hospital de San Andrés, original del siglo XVI. Las adiciones y transformaciones ejecutadas desde su fundación hasta la fecha han dejado su huella en los diferentes estilos arquitectónicos que expresa en la actualidad.
El Hospital pertenece al conjunto de arquitectura colonial formado por la Capilla de San Andrés, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y la Plazoleta Gaspar Hernández, todas piezas importantes del imaginario histórico de los ciudadanos capitaleños. En 1925 fue bautizado con el nombre de Padre Billini, en honor al presbítero y notable filántropo dominicano Francisco Xavier Billini, quien fuera uno de sus principales promotores.

Actualmente, el centro de salud cuenta con áreas diagnósticas y quirúrgicas, de atención ambulatoria (entre estas, el centro de hemodiálisis más grande del país), de enseñanza y de hospitalización. En el tercer nivel se mantiene la residencia de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, quienes han brindado servicio en este hospital por más de 110 años. La puesta en valor de esta edificación, que además de hospital ha fungido como orfelinato, hospicio, cárcel y cuartel de policía, representa un gran aporte a la arquitectura y sobre todo al ámbito de la salud de la ciudad de Santo Domingo.

La intervención de un edificio con larga historia: Hospital Docente Padre Billini

Por: José Enrique Delmonte
En la medida que nos alejamos de los edificios que se construyeron en el siglo XX, se amplía el valor que estos acumulan. Es notable que ahora ha surgido un interés por aquellos inmuebles que definieron el espacio por donde transitaban nuestros abuelos; construcciones cercanas a nosotros por el significado que tuvieron para esa generación que poblaba un Santo Domingo ya mítico. A pesar de la fuerza que todavía ejercen en nosotros los edificios de la Colonia, exponentes de la piedra, de la tapia y el ladrillo, ahora nos comenzamos a decantar por los de hormigón armado, con sus tonalidades vetustas y sus formas del repertorio clásico, que se afianzan en las fotografías de época, en las películas del cine negro o en las crónicas de gobiernos superados.

CASA DE BENEFICIENCIA (1881-1910)

Todavía estos edificios se encuentran en una transición hacia su verdadera valoración, pues, aunque ya comienzan a acumular sus primeros 100 años, carecen del imaginario que los más antiguos ya han provocado en la colectividad. Poco a poco, frente a la abundancia de lo reiterativo del presente, la arquitectura de la primera mitad del siglo XX empuja hacia su preservación. Para la vigencia de estos inmuebles se impone su reutilización mediante adaptaciones para un usuario con otras necesidades y otras convicciones de confort. Frente a los edificios patrimoniales del período colonial, los que ahora alcanzarán una centuria tienen una desventaja aparente, debido a la rigidez del sistema estructural que define sus espacios y limita reformulaciones profundas para nuevas distribuciones. Surge la duda sobre qué se debe conservar si se quiere adaptarlos, pues su valor no se concentra en la estética de su cara urbana, sino en la huella espacial propia de su tiempo.

HOSPITAL PADRE BILLINI

En ese sentido, la conservación del patrimonio del siglo XX ha generado nuevas concepciones por las variables que contiene —incluidas las tecnologías experimentadas en su momento—, su exploración estética, sus criterios constructivos acompañados de materiales y acabados; además de la visión de los avances en las comodidades, la higiene, el manejo de la luz y la relación con el mobiliario original. Ya no se trata de rescatar el edificio dentro de un ejercicio que trata de restablecer los diferentes períodos históricos, sino que, gracias a la documentación, juega a fidelidad de época, con la reincorporación de detalles y equipamiento que aspiran a revelar su huella fundacional. Se abren nuevos caminos para la conservación del patrimonio y se agranda la responsabilidad frente a la memoria colectiva.

Evolución histórica

El Hospital Padre Billini es un conjunto con una historia que se remonta al siglo XVI y que ha atravesado numerosas etapas con condiciones para su desaparición, entre abandonos y rescates. Al verlo hoy en su ubicación esquinera entre las calles Santomé y Arzobispo Nouel, en la Ciudad Colonial de Santo Domingo, tendemos a imaginarlo con esa majestuosidad serena, como si hubiera sido así siempre.

En sus más de 400 años ha tenido diversas morfologías, como era de esperarse, acompañado siempre de su capilla que adquirió mayor preponderancia durante el período colonial. Sus orígenes constructivos se remontan a la segunda mitad del siglo XVI, edificado con pocos recursos para destinarse a “pobres de solemnidad” y, en particular, a sacerdotes ya retirados. En determinados momentos, el inmueble sufrió graves deterioros, además de abandonos o usos inimaginables que motivaron propuestas para su clausura. El servicio que ofrecía siempre fue precario y necesitado de recursos para mejorar su función.

Su nombre original fue Hospital de San Andrés Apóstol, dependiente del Cabildo eclesiástico y con aportaciones de la Corona. Mantuvo una precariedad absoluta hasta que, en 1868, el sacerdote Francisco Xavier Billini solicitó permiso al Arzobispado para reformarlo y convertirlo en un hospital adaptado a su tiempo. En 1881 reabrió sus puertas bajo el nombre de Casa de Beneficencia, con un equipo médico dirigido por el doctor Pedro A. Delgado.

La consolidación de sus muros permitió disponer de un edificio de un solo piso, con diversas dependencias propias de su género. La adaptación del inmueble se mantuvo vigente hasta 1920, cuando fue rebautizado como Hospital Padre Billini y sometido a ampliaciones dirigidas por el ingeniero Osvaldo Báez Machado. La primera parte de esta intervención culminó en 1925 y transformó su imagen tradicional en un edificio neoclásico de dos niveles, en hormigón armado, ya bajo la administración del Gobierno dominicano. Una segunda ampliación se produjo en 1941, a cargo del arquitecto Leo Pou Ricart, cuando se incorporaron dos inmuebles en el extremo sur de la fachada de la calle Santomé, que fungía como orfelinato. En algún momento se le adiciona un tercer piso a la parte posterior, para el alojamiento de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, quienes han dado servicio al Hospital desde 1910.

Vulnerabilidad estructural

A mediados de 2018 se produjo un socavón en uno de los extremos del Hospital, colindante con el patio de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, que obligó a la misma OISOE a intervenir de emergencia y a evacuar a los pacientes y al personal médico y administrativo. En principio, y ante el hecho inesperado, se determinó que en el lugar del socavón pudo haber tuberías de un sistema antiguo de alcantarillado público colonial, que se deterioraron y vertieron agua permanente en el subsuelo. Sin embargo, las investigaciones históricas que llevamos a cabo posteriormente confirmaron que tal alcantarillado no existió y que en ese lugar estuvo uno de los pozos originales del recinto hospitalario del siglo XVI, dejado en desuso cuando el edificio se conectó al acueducto de la Capital, ya a finales de la década de 1920.

La actuación de emergencia para evitar el colapso de esa parte del edificio conlleva la incrustación de pilotes mecánicos para apoyarlos en suelo firme, además de corregir la emanación de agua en ese punto. Adicionalmente a esta labor puntual, todo el edificio fue sometido a estudios de vulnerabilidad de su estructura, los cuales determinaron la debilidad del sistema constructivo por deterioro acumulado durante años y por su incapacidad para cumplir con el código antisísmico vigente en el país. A la dificultad para atender la situación estructural del inmueble se sumó el requerimiento de convertir el histórico Hospital en un centro de salud certificado bajo las normas locales establecidas por el Servicio Nacional de Salud (SNS) y parámetros internacionales, por lo cual se decidió hacer una intervención integral en el conjunto edificado.

Conservación del patrimonio arquitectónico

Por tratarse de un inmueble que forma parte del patrimonio cultural del país, fue necesario incorporar una visión conservadora que acompañará el proceso de intervención; y así evitar acciones contrarias a preservar su valor histórico. Por tal razón, en junio de 2021, nos sumamos al amplio equipo de profesionales que ha actuado en el proyecto, en donde se han logrado algunos aspectos que benefician los objetivos de la conservación. Una de las premisas establecidas fue garantizar el rescate de la memoria histórica del inmueble, que está insertada en diferentes áreas que sufrieron transformaciones en el tiempo; así como, en los elementos identitarios que podían haber desaparecido en el proceso.

Sección detalle de la columna del patio

En síntesis, la asunción de un criterio conservador, dentro de un amplio equipo interdisciplinario, permitió rescatar los patios y su columnata, identificar las zonas más antiguas y reinsertar materiales acordes con el espíritu de la época de su utilización. De igual modo, facilitó las siguientes acciones: coordinar la conservación espacial con los aspectos puramente técnicos que el equipamiento moderno requiere, proteger y poner en valor la imagen externa del conjunto y evitar que se modifique, participar en las decisiones de diseño arquitectónico para nuevas estructuras, y ofrecer una consultoría permanente para aplicar mejores técnicas constructivas.

Capilla de San Andrés

Dentro de los objetivos de la intervención se incluyó la conservación de la capilla de San Andrés, adosada al Hospital, con una historia importante como edificación colonial, la cual amerita atención por los daños acumulados en sus componentes. Como la mayoría de los inmuebles religiosos del período colonial, esta capilla había sufrido deterioro por diversas razones, la principal, casi siempre, por falta de mantenimiento y de atención continua. Así que, hubo que someterla a estudios para verificar su seguridad, ya que el socavón se produjo en uno de los muros que colinda con la sacristía. De igual modo, se hizo un levantamiento de daños y patologías en la bóveda, muros, arcos y columnas, que permitieron determinar las acciones mínimas necesarias para su consolidación. La última intervención en la Capilla se había realizado en 1974.

En la actualidad, han sido identificadas algunas grietas importantes debido a movimientos del edificio y al exceso de humedad por la falla en el sistema de impermeabilización, entre otros de no menos impacto. Como nota, la Capilla había sido víctima de aplicación de lona asfáltica en un momento indeterminado, el cual es preferible evitar en inmuebles con las características constructivas de San Andrés. Debido a aspectos económicos y de tiempo, se procedió a extraer el material, a corregir e inyectar las grietas, a rejuntar las uniones y a colocar de nuevo la lona asfáltica, ya que todo el material de ladrillo estaba impregnado profundamente con brea. Una vez terminada la bóveda, se procedió a trabajar en el interior de ladrillo, con técnicas especializadas para materiales de barro y con juntas acordes al material prevaleciente.

Epílogo

Como testimonio, es necesario acotar que la participación de un conservador no siempre es fácil dentro de un grupo de profesionales con visiones y objetivos distintos, debido a las variables propias de cada disciplina. No obstante, la experiencia en el Hospital Docente Padre Billini podría considerarse positiva.

El acompañamiento de un arqueólogo ha sido necesario para determinar en el sitio la propia historia que encierra un edificio de más de 400 años. La arqueología pudo, brevemente, descubrir y datar los procesos constructivos y sus materiales, descifrar elementos aparecidos en las excavaciones, constatar con documentos los testimonios físicos del conjunto y participar en consonancia con las directrices del conservador. Dentro del equipo se contó, además, con la capacidad profesional de interioristas de amplia experiencia. De la mano de ellas se logró el rescate de tonalidades, ambientes, paisajismo y detalles que resaltan el carácter monumental del Hospital, cargado de una larga historia que ha sido descrita en distintas cédulas e imágenes colocadas estratégicamente en la entrada principal y en los corredores. El resultado ha sido elegante y discreto, dirigido a mostrar el valor patrimonial del edificio para visitantes y usuarios.

El Padre Billini: un hospital de este tiempo

Por: Michelle Valdez
La puesta en valor y adecuación de este inmueble –que en su época de esplendor llegó a albergar todos los servicios médicos disponibles en la época– se realizó siguiendo tanto los lineamientos de los estándares internacionales, como las normas nacionales (del Ministerio de Salud Pública) dirigidas al manejo de las infraestructuras hospitalarias. Se trata de una cuidada intervención que respeta los elementos de fachada y espacialidad neoclásica de esta estructura hospitalaria calificada como un patrimonio arquitectónico de la República Dominicana.

De inmueble colonial a edificio neoclásico.

La propuesta de readecuación respeta la configuración original basada en una planta regular y en dos patios interiores con galerías perimetrales que sirven de distribuidor y que articulan las diferentes dependencias. La edificación de dos niveles ocupa un lote de esquina y se caracteriza por la solidez de sus muros de mampostería, la escala monumental de los elementos arquitectónicos y el uso del chanfle en la esquina. Cabe destacar que en las fachadas de estilo neoclásico se identifican los elementos compositivos propios del estilo: basamento, cuerpo central y coronamento, destacándose “la combinación de las superficies estriadas y lisas, los elementos decorativos clásicos y la preponderancia del antepecho” (Guía de Arquitectura de Santo Domingo).

La entrada principal del Hospital se encuentra en la calle Santomé y la protagonista de este espacio es la imponente escalera con balaustrada neoclásica que se bifurca. A ambos lados de esta escalinata descollaron murales compuestos por fotos históricas y elementos de la memorabilia del Hospital; se destacan un retrato del Padre Billini, a cargo de Abelardo Rodríguez Urdaneta (maestro de la plástica dominicana); y se presentan varias fotografías de las Hermanas Mercedarias de la Caridad, que brindan sus servicios desde 1910 en este centro de salud.

Habitaciones y quirófanos

Desde el vestíbulo de entrada se tiene acceso hacia las alas norte y sur, desarrolladas alrededor de los espectaculares patios interiores que aportan luz natural y relajantes visuales a la mayoría de los espacios. Dado que la presencia de la naturaleza ha demostrado ser un gran aporte a los procesos de recuperación y sanación en las infraestructuras hospitalarias, el rescate y la dotación de vegetación en los espacios de este hospital representan un significativo aporte en ese sentido. En tanto, los patios han sido dotados con un muro cortina que permite la climatización y protección de los usuarios contra las inclemencias del tiempo. En el patio del ala norte se dispuso un ascensor panorámico que permite la circulación vertical, a la vez que ofrece un deleite visual a los usuarios; este cuenta, además, con la estatua remozada del padre Francisco Xavier Billini.

Adyacente al ala norte del primer nivel del Hospital se encuentra la Capilla de San Andrés, que data del siglo XVI, posee influencias de estilo gótico y ha sido considerada como una joya arquitectónica dado el estupendo trabajo de ladrillos realizado en columnas, arcos, nervaduras y bóveda. Esta capilla consta de una sola nave con bóveda medio cañón y ábside poligonal; asimismo, posee, además de la entrada principal, dos puertas laterales: una hacia el Hospital y otra hacia la Iglesia del Carmen –protegida con una reja de madera–.

  • Planta arquitectónica del primer nivel y secciones
  • Planta arquitectónica del segundo nivel y sección longitudinal
Hospital Docente Padre Billini (2022)
  • Dirección: calle Santomé, Ciudad Colonial de Santo Domingo.
  • Contratista general: García Smester
  • Diseño arquitectónico: Arq. Luigina Peláez Sterling
  • Colaboración: Ana Beras
  • Conservación de monumento: Arq. José Enrique Delmonte
  • Interiores y paisajismo: Patricia Reid y Casa Palma
  • Colaboradoras: Georgia Reid y Noris Briones
  • Consultores: Arqueología Santiago Duval
  • Restauración de retablo de la Capilla de San Andrés: restaurador Moisés Feliz Atelier
  • Reforzamiento estructural: Stefan Álvarez & Asociados
  • Estudios estructurales: Leonardo Reyes Madera, Consultor Estructural
  • Estabilización y estudios de suelo: Ing. Guillermo Paniagua
  • Trabajos de reforzamiento metálico: Estructuras Metálicas del Caribe y Constructora Indecon
  • Climatización hospitalaria: Empresas LR
  • Instalaciones eléctricas: Iconelsa
  • Instalaciones sanitarias: Ing. Erik Alcántara
  • Planta de agua ósmosis: Acuanar
  • Sistema de gases médicos: Arquimed
  • Muebles de acero inoxidable: Servicios Múltiples Ocla
  • Tecnología: Mass Seguridad
  • Sistemas contra incendios: Instalaciones Batista Díaz
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