La casa-taller de Salvador Vasallo: el paraíso de un artista

Ubicada cerca de una zona habitacional muy densa, la casa-taller del escultor dominicano Salvador Vasallo se emplaza de forma discreta y se convierte en su refugio, un lugar ideal en el que el artista trabaja, vive y se esconde del ruido y del ajetreo de la ciudad de Santo Domingo.

Protegida de la calle por un alto muro perimetral, la casa del escultor dominicano Salvador Vassallo pasa desapercibida para los vehículos y los peatones. Desde el portón de entrada empezamos a sentir al artista: reciben al visitante una puerta de acero inoxidable con láminas labradas y algunas de sus esculturas: una oruga, una rana, otro niño.
Vestíbulo, taller, almacenes, habitaciones, cocina, estar, sala, comedor, todos los espacios abren hacia un hermoso patio interior.

La casa de planta rectangular y doble altura es fresca y acogedora. Las diferentes obras del artista –los cardúmenes de peces, los cocolos, los torsos, relieves, muebles, lámparas y adornos– fueron diseñadas, construidas, pintadas o transformadas por él. Complementan este agradable conjunto varios dibujos y pinturas de sus amigos cercanos. Reconocemos obras de Cándido Bidó, Soucy de Pellerano, Plutarco Andujar y Ramón Oviedo.

La doble altura da lugar a algunos mezanines utilitarios abiertos: la habitación de los nietos sobre el estar familiar, el almacén de materiales gastables, la habitación auxiliar y oficina sobre el vestíbulo y garaje.

Las paredes son de bloques con juntas vistas en el exterior y sin pañete. El piso, de un solo nivel, sin escalones o tropiezos, está revestido de tablas rústicas de madera de pino tratado. El techo es de madera y alucinc, con una pendiente hacia el patio interior. Las canaletas recogen las aguas pluviales y las depositan, de manera eficiente, en la cisterna.

La iluminación natural de los espacios proviene del patio interior y de altas ventanas y tragaluces colocados estratégicamente.

El taller de doble altura, ubicado en la esquina noreste de la casa, tiene una iluminación natural que sería la envidia de cualquier artista. Un tragaluz y dos grandes puertas utilitarias se abren completamente hacia el patio y la marquesina. Estas pesadas puertas con contrapesos para abrir y cerrar fueron diseñadas por el artista. Se doblan ingeniosamente formando aleros que impiden la entrada indeseada de lluvia y sol. También hacen posible la carga y descarga de obras terminadas y materia prima, así como trabajar en el exterior cuando el tiempo y los materiales lo permiten. La acogedora cocina y todos sus muebles –estantes, gabinetes, mesas, sillas, ventanas, aplicaciones, etc.– fueron cuidadosamente diseñados y construidos por el artista.

La casa-taller-galería de arte está en armonía con Salvador Vasallo y su familia. Su agradable y abierta personalidad se encuentra reflejada en cada uno de los detalles de su casa: reservada por fuera y abierta por dentro.

Salvador Vasallo (1944)
En 1960 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde recibió clases del profesor Gilberto Hernández Ortega. Fue alumno de pintura de la Escuela de Ada Balcácer y en el Centro de Arte Cándido Bidó. En 1971 se graduó en Diseño y Decoración de Interiores en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. Ha realizado múltiples exposiciones individuales de esculturas en el país y en el exterior, utilizando diversos materiales y técnicas –madera, acrílico, acero, metales, mármol y fibra de vidrio–. Su escultura monumental Luna de Quisqueya, de 25 pies de altura, se encuentra en los jardines de la Universidad de Lowell (Massachussets, Estados Unidos). La misma fue adquirida por esa institución en 1996. Varias de sus piezas se encuentran en colecciones públicas y privadas de la República Dominicana, México y España.

En el año 2009 fue invitado por la Fundación Villacero a participar en una importante colectiva en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterrey (México). En 1994 ganó el tercer lugar en Escultura de la XIX Bienal Nacional de Artes Plásticas, en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo.